La Restauración Borbónica y el Reinado de Alfonso XII (1874-1885)
La llegada de Alfonso XII a España coincide con un periodo expansivo de los países europeos y la crisis iniciada en 1873. El retorno de la dinastía borbónica se debió a la incapacidad de la I República para resolver la guerra colonial, el cantonalismo y la guerra carlista, y a la fuerza de grupos sociales como la alta burguesía, grandes propietarios de tierras, mandos oficiales del Ejército y la Iglesia católica.
El reinado de Alfonso XII duró 10 años, con Cánovas del Castillo al frente del Partido Conservador y Sagasta del Partido Liberal. La Restauración significó la vuelta al poder de la burguesía de base agraria y latifundista (conservadora, que había apoyado a su madre, Isabel II). En 1874, se anuncia el Manifiesto de Sandhurst, redactado por Cánovas, donde se traza el programa político de la nueva monarquía.
El Golpe de Sagunto y el Fin de las Guerras
Martínez Campos se pronuncia en Sagunto a favor de la Monarquía (Golpe de Sagunto). El gobierno no opuso resistencia, y Cánovas formó un gabinete de regencia, comunicando a Alfonso XII su proclamación como Rey. El monarca ratificó su confianza en Cánovas, quien emprendió acciones de gobierno para acabar con la guerra carlista (las tropas carlistas fueron derrotadas en Seu de Urgell por Martínez Campos) y con la guerra separatista de Cuba, que terminó en 1878 con la firma de la Paz de Zanjón, sellada por Martínez Campos.
Matrimonios y Política de Cánovas
En 1878, Alfonso XII contrajo matrimonio con su prima María Mercedes de Orleáns, quien murió cinco meses después. El Rey se alejó durante casi un año del gobierno. En 1879, se casa con María Cristina de Habsburgo Lorena.
Cánovas, buscando no romper puentes con la Revolución de 1868, aplicó medidas represivas de forma selectiva y suave. Para él, la Constitución debía crear un sistema válido para todas las concepciones políticas, siempre que aceptaran la Monarquía y la alternancia en el gobierno. El ejército debía volver a los cuarteles, con el Rey como Jefe Supremo para evitar pronunciamientos militares. También logró el acercamiento de la Iglesia.
Reformas Administrativas y el Partido Liberal
La acción del gobierno canovista estuvo marcada por reformas administrativas y el aumento del control del Estado. Romero Robledo llevó a cabo cierres de periódicos de la oposición, y el Ministro de Fomento, Orovio, fiscalizó la enseñanza universitaria. Se reguló la elección de Municipios y Diputaciones.
Cánovas necesitaba un partido alternativo. El Partido Constitucional, liderado por Sagasta, se unió a otros grupos hasta formar el Partido Fusionista, futuro Partido Liberal. En febrero de 1881, los liberales formaron gobierno por primera vez, iniciando un periodo que duró más de cuarenta años, hasta la crisis del sistema en 1923.
La Constitución de 1876 y el Turno Pacífico
En la convocatoria de la Asamblea de Notables, hubo un reconocimiento formal de derechos y libertades y la vuelta al sufragio restringido. Cánovas pretendía implicar a todos los partidos en el proyecto constitucional. La Constitución promulgada en 1876 permanecerá en vigor hasta 1931.
Principios Fundamentales de la Constitución
- Soberanía compartida entre las Cortes y la Corona.
- Cortes Bicamerales: Congreso de Diputados y Senado.
- Reconocimiento de la religión católica como la religión oficial del Estado.
La Ley Electoral de 1878 restableció el sufragio censitario, limitando la participación ciudadana a no más del 5% de la población.
La Regencia de María Cristina (1885-1902) y el Pacto del Pardo
En 1885 murió Alfonso XII, quedando como Regente su esposa, María Cristina de Habsburgo. Su inexperiencia política y la incertidumbre sobre un posible heredero llevaron a Cánovas y Sagasta a establecer el Pacto del Pardo, decisivo para la estabilidad del Régimen.
El Caciquismo y el Turno de Partidos
Durante la Regencia (que duró 10 años), María Cristina, Cánovas y Sagasta decidieron seguir con el “turismo” (turno pacífico). Se convocaban elecciones a Cortes, donde debía salir una mayoría del partido liberal o conservador. Para lograrlo, se implantó el caciquismo: liberales y conservadores pactaban el partido ganador. El “candidato oficial” (“encasillado”) era determinado por los “Sumos Caciques”, y el cacique local aseguraba su triunfo. Esta manipulación garantizaba el turno pacífico, pero desembocó en el asesinato de Cánovas (1897) y el hundimiento de la flota en aguas caribeñas, mostrando el desfase entre la España oficial y la real.
El Gobierno Largo Liberal y la Crisis de 1898
Los inicios de la Regencia coinciden con el segundo Gobierno Liberal, conocido como el “Gobierno Largo”. En 1890, Sagasta es destituido por la Regente, debido a acusaciones de corrupción. Las primeras elecciones por sufragio universal dieron la victoria a los conservadores. Solo en algunas ciudades, como Madrid, hubo victoria de la oposición republicana.
Sagasta vuelve al Gobierno en 1892, reactivando el turno pacífico. La insurrección cubana estalló en febrero de 1895, y Cánovas fue llamado a formar Gobierno. Este periodo estará marcado por la guerra de Cuba y los afanes independentistas de Filipinas.
Movimientos Sociales y Políticos: Socialismo, Anarquismo y Catolicismo
El PSOE y Pablo Iglesias
Durante la Restauración, se fundó clandestinamente el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) el 2 de mayo de 1879, por un reducido grupo liderado por Pablo Iglesias. Era de carácter internacionalista, con propósito de democracia interna e influencia marxista. El ideario socialista de 1880 fue ratificado en el primer Congreso del Partido en Barcelona. En esta ciudad se funda la Unión General de Trabajadores (UGT), central sindical socialista ligada al PSOE.
El Socialismo Cristiano y la Rerum Novarum
Además del socialismo marxista, existió el socialismo de la Iglesia. La Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII impulsó el interés por los problemas obreros, creándose Cajas Rurales y destacando la obra del P. Vicent en el País Valenciano. El sindicalismo cristiano no surgiría plenamente hasta principios del siglo XX.
El Catolicismo Social y la Asociación Católica Nacional de Propagandistas
En el catolicismo también hubo un factor regeneracionista. A finales del siglo XIX, se realizaron Congresos Católicos para hacer presente el catolicismo en la vida pública. En 1908, Ángel Herrera Oria fundó la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNdP), buscando dotar a la Iglesia de jóvenes capaces de actuar en la sociedad. Fundó la Editorial Católica, que publicó El Debate, el principal diario católico español. A finales del siglo XIX aparecieron los “Círculos Católicos” y sindicatos agrarios.
El Anarquismo en España
El anarquismo tuvo fuerza en el mundo rural y en Andalucía. Sus ideas proporcionaban un programa claro para una población analfabeta. Los anarquistas promovían la acción sindical a través de huelgas. En 1883, la policía descubre la Mano Negra, una sociedad secreta que planeaba exterminar a los terratenientes. El anarquismo rural fue desarticulado, pasando a la clandestinidad y a la “propaganda por el hecho” (atentados y sabotajes).