Escultura y Arquitectura del Renacimiento: Un Recorrido por los Maestros Italianos y Españoles

Escultura del Renacimiento Italiano

Donatello

Donatello tuvo un concepto elevado de su oficio, dando importancia a la formación técnica y la experimentación. Contribuyó a la invención de la técnica del schiacciato. Se separó de la tradición gótica para tomar como modelo la escultura clásica, creando esculturas de bulto redondo. En el retrato ecuestre del condottiero Gattamelata, permaneció cerca del modelo clásico, integrando la escultura clásica en la cultura cristiana sin renunciar a la emotividad gótica. Concibió la imagen de San Jorge como una estatua antigua. El cuerpo y la mirada del santo establecen un mínimo giro que rompe la frontalidad, con una mirada intensa que transmite concentración. Tomó como modelo los retratos romanos para representar la presencia y personalidad de seres humanos históricos. Donatello utilizó con libertad el modelo clásico, pero en ocasiones se inclinó hacia un naturalismo, como en la Magdalena Penitente, con la que recupera cierto impresionismo gótico.

Escultores de la Segunda Mitad del Siglo XV

A partir de 1450, la escultura experimentó diferentes tendencias, algunas cercanas al clasicismo idealista de Ghiberti y otras más experimentales y expresivas, como las de Andrea del Verrocchio. Este se inspiró en los tipos clásicos, buscando formas más expresivas a partir de la actitud del cuerpo y los gestos faciales, como en su imagen de David.

Escultura del Cinquecento: Miguel Ángel

Miguel Ángel concibió todas las artes desde la escultura. Estudió la obra de Donatello y se educó en el círculo de los Medici, donde entró en contacto con las ideas neoplatónicas. Quería plasmar en su obra la belleza ideal que eleva el espíritu a la belleza absoluta, la cual confiaba en hallar en el ser humano. Luchó por obtener del mármol esa fuerza interior y plasmarla en cuerpos humanos heroicos, cuyas facciones se repiten respondiendo a un arquetipo. La vida interior se expresa mediante la posición del cuerpo.

  • En 1498 se trasladó a Roma y realizó la Piedad del Vaticano, cuyo dramatismo reside en el contraste entre el cuerpo desnudo de Cristo y el manto de la Virgen.
  • Regresó a Florencia en 1501 para realizar el David, la primera estatua mayor que el natural tallada desde la Antigüedad. La profundidad de la mirada y del gesto, en un ligero contrapposto, proporcionan el espíritu interior que buscaba.
  • En 1505, inició la tumba del papa Julio II.
  • En 1520 regresó a Florencia para realizar la Sacristía Nueva de San Lorenzo.
  • Al final de su vida retomó el tema de la Piedad, con tres versiones donde varias figuras se agrupan en torno a Cristo.

Arquitectura del Renacimiento Español: El Plateresco

En España convivieron distintos estilos arquitectónicos. En los últimos años del siglo XV y el primer tercio del siglo XVI, se difundió por Castilla el estilo plateresco, cuyos motivos evocaban la labor de los orfebres. Estos motivos, procedentes de grabados y libros italianos, se denominaban grutescos e incluían decoración vegetal, animales reales y fantásticos, medallones, atlantes y seres mitológicos. El plateresco heredó el gusto por la decoración del gótico final, acumulándose en torno a la puerta principal o en la crestería. Sin embargo, los elementos platerescos se distribuyen de manera distinta sobre elementos clásicos. El sistema constructivo de los edificios platerescos es gótico. Las primeras innovaciones se introdujeron en los palacios, trazados a imitación de los italianos, con patio cuadrado, arquerías de medio punto y escaleras con decoración plateresca.

Los Maestros y las Obras del Primer Plateresco

El plateresco fue característico de Castilla, que en esta época vivió una prosperidad. Los Reyes Católicos, aunque emprendieron muchas obras, se mantuvieron fieles al gótico. La casa de Mendoza, con figuras como el marqués de Santillana y el arzobispo de Toledo, fue decisiva en la introducción del gusto italiano, eligiéndolo como sello de distinción. Juan de Álava trabajó en Salamanca, donde levantó el convento de San Esteban para los dominicos, con planta gótica. La fachada, con aspecto de retablo, se enmarca en un gran arco de medio punto y grandes contrafuertes.