Obras Maestras del Arte: Un Recorrido Detallado
Las Meninas
Nos encontramos ante un retrato grupal en el interior de una estancia decorada con cuadros en las paredes que identificamos como el estudio del pintor en el Alcázar Real de Madrid. Aparecen diez figuras situándose casi en su totalidad en la mitad inferior del cuadro, creando un gran campo visual correspondiente a la estancia, campo que se amplía mediante el recurso de una puerta que se abre al fondo. El centro de la obra lo ocupa la figura de una niña rubia de unos cinco años de edad que identificamos como la infanta Margarita. A sus lados aparecen dos damas de honor, conocidas por el nombre portugués de *meninas*, que da nombre a la obra en su conjunto. La menina de la izquierda, Agustina Sarmiento, se inclina hacia la infanta para ofrecerle en una bandeja de plata una pequeña jarra con agua. A la derecha se sitúa una segunda menina, Isabel de Velasco. Delante de ellas, en el ángulo inferior derecho, aparecen dos personajes que por sus rasgos identificamos como bufones, personajes comunes en las cortes reales y las comitivas de príncipes y reyes, que identificamos como María Bárbola y Nicolás Pertusato, quien en una travesura típicamente infantil, coloca el pie encima de un perro mastín tumbado con la intención de molestarlo. Justo detrás de Isabel de Sarmiento encontramos al pintor, Diego Velázquez, quien lleva los elementos propios de su oficio, pinceles y paleta, pues se encuentra realizando su trabajo delante de un enorme lienzo del que sólo vemos su parte trasera.
Mezquita de Córdoba
La mezquita es un lugar de oración y consta de: un gran patio o *sahn*, rodeado por un muro, con una fuente para las abluciones rituales; a un lado está el alminar o minarete desde el que el almuédano llama a la oración a los fieles; la sala de oración o *haram* cubierta, dividida por columnas en naves perpendiculares a uno de los muros, la *quibla*, orientado en el caso de Córdoba al sur. En el centro de este muro se abre el *mihrab*, nicho destinado al imán o director de la oración.
Materiales
Destacan la piedra caliza y el ladrillo que se alternan en las dovelas de los arcos. El mármol aparece en los fustes de las columnas y en la pared de la quibla. El estuco y mosaico recubren las paredes y cúpulas del *mihrab*.
Características Arquitectónicas
- Superposición de soportes: Columnas en la parte inferior y pilares encima.
- Doble arquería superior de medio punto e inferior de herradura.
Función
La función es religiosa. Como mezquita del viernes era un lugar de oración, pero también se administraba justicia y se enseñaba el Corán.
La Gioconda (Mona Lisa)
Es una pintura del pintor italiano Leonardo da Vinci, realizada al óleo sobre tabla entre 1503 – 1505. Se trata de un retrato de una mujer. La mujer aparece sentada, apoyando sus manos sobre el brazo de un sillón y levemente girada hacia el espectador. Parece estar en una galería que se abre a un paisaje fantasmagórico, casi lunar, de atmósfera húmeda y acuosa. La composición es aparentemente sencilla, pero el giro del cuerpo de la modelo hace que no parezca inmóvil ni rígida, e incluso las formas del paisaje parecen fundirse unas con otras.
El paisaje del fondo acentúa la enigmática sonrisa de la mujer. Tanto el paisaje como el rostro se caracterizan por el *sfumato*, es decir, la difuminación de los contornos, que permite la fusión de los planos creando el efecto de atmósfera, de perspectiva aérea.
David de Miguel Ángel
- Autor: Miguel Ángel
- Cronología: 1501-1504
- Material y procedimiento: Mármol
Miguel Ángel presenta el momento de tensión anterior a la acción de enfrentarse a Goliat. Sobre su hombro izquierdo tenso cae la honda, cayendo su extremo a la altura de su mano derecha donde va a colocar la piedra mientras calcula con el ceño fruncido para que el disparo sea certero. Destaca por la anatomía, que es atlética y no de adolescente como sugiere la Biblia, con trabajo a trépano de los rizos (efecto claroscuro) y con ciertas desproporciones entre brazo derecho muy largo y con una gran mano, y el izquierdo en ángulo más pequeño, y los pies también muy grandes.
Se observa un *contrapposto*, pero con propias características: piernas muy abiertas, brazos muy tensionados; la pierna de nuestra izquierda más rígida soporta el cuerpo y la derecha se inclina hacia atrás; ligero curveo subiendo la cadera y bajando el hombro de nuestra izquierda. La composición es abierta a partir de un ligero zig-zag entre la cabeza y su pierna izquierda, que crea un ligero retorcimiento hacia nuestro lado derecho. Este retorcimiento nos incita primero a rodear la imagen, composición abierta, y dirige más nuestra atención hacia la cabeza y su mirada.
La Escuela de Atenas
- Cronología: 1508-1513
- Estilo: *Cinquecento*
- Técnica: Fresco, pintura mural
- Localización: Sala de la Signatura del Vaticano
Ubica la escena en un templo de inspiración romana pero que recuerda también a Bramante con sus bóvedas de casetones, con dos dioses representados por las esculturas de Apolo, dios de la razón, y Atenea, diosa de la sabiduría. El encuadre o punto de vista es bajo por la ubicación del cuadro en la sala de la Signatura. La arquitectura contribuye a encuadrar el centro de la perspectiva en las dos figuras centrales que son Platón y Aristóteles. Por tanto, el conjunto se articula en una suma de grupos y figuras individuales, dejando vacío el espacio central para que destaquen Platón y Aristóteles. La composición es cerrada, la cierra el gran arco en semicírculo y simétrica ya que ocupan el centro los dos filósofos, distribuyéndose en torno a este eje central a derecha e izquierda los personajes.
Las Tres Gracias
Desnudas y entrelazadas, una de espalda y dos de perfil. Sitúa a las Gracias en un primerísimo plano que destaca la morbidez de sus cuerpos desnudos y luminosos. El espacio que las circunda representa un paisaje con una línea de horizonte baja, que realza aún más sus contornos. Las figuras a su vez están enmarcadas por una fuente clásica a su izquierda, propia de un jardín, y un árbol al lado contrario. Rubens, para crear un espacio escenográfico que enmarquen a las Gracias, coloca sobre sus cabezas una magnífica guirnalda de rosas colgada de las ramas del árbol igual que sus ropas abandonadas.
David de Bernini
Representado justo en el momento en el que tensa al máximo la honda para lanzar la piedra que matará al gigante Goliat. Bernini representa al personaje en un instante de la acción. Apoyado en ambas piernas, éstas se abren al máximo pareciendo querer salirse de su peana, donde apenas apoya los dedos de los pies, único apoyo del pie izquierdo, retrasado respecto al derecho que avanza hacia nosotros. El cuerpo se arquea y se gira retrayéndose violentamente mientras sus brazos tensan la cuerda de la honda para lanzar la piedra. La escultura es típicamente barroca tanto por su composición de líneas abiertas, en forma de aspa o equis, que parecen proyectar toda la energía hacia el exterior, como por la línea oblicua ascendente marcada por la mirada de David, que se dirige hacia un punto fuera de la escultura; así como por la inclinación del brazo que tensa la honda. La obra aunque tiene un punto de vista principal obliga al espectador a girar en torno a ella mostrando desde cada ángulo puntos de vista novedosos.
Las Hilanderas
En primer término, en penumbra, aparece el taller propiamente dicho, donde unas mujeres se encuentran desarrollando diversas tareas del proceso del hilado. A nuestra izquierda, una mujer con la cabeza cubierta, mueve una rueca mientras mantiene una conversación con una joven que descorre una cortina roja. A la derecha, una mujer, de espaldas al espectador, hila un ovillo de lana, mientras por nuestra derecha aparece de medio cuerpo una joven rubia portando un cesto. En el centro de la composición, otra joven, de la que apenas vemos los rasgos, se agacha para recoger los restos de lana, mientras un gato juega con un ovillo. Al fondo, una escalera de dos peldaños y un arco conduce a una segunda estancia, más iluminada, donde se exponen los tapices del taller. Tres jóvenes elegantemente vestidas, que posiblemente han acudido a visitar el taller, contemplan a una figura con casco, que interpretamos como Atenea, que levanta la mano frente a otra joven, Aracne, delante de un tapiz que representa el rapto de Europa y reproduce fielmente el cuadro del mismo tema realizado por Rubens. Respecto a la paleta de colores ésta aparece muy reducida constando de ocres, marrones, rojos y azulados; mientras que los pigmentos son aplicados muy disueltos, con pinceladas sueltas y aplicando capas de color que, de cerca, solo parecen manchas inconexas, pero que cobran sentido al alejarnos de la misma, dando forma a figuras y objetos. Los contornos de las figuras aparecen pocos definidos como consecuencia de la manera de trabajar del pintor en estos momentos, rápida, con seguridad en la pincelada, con un dominio absoluto del color y la pincelada sobre la línea y el dibujo. Esta imprecisión en los contornos de algunas figuras ha llevado a dudas sobre la interpretación de algunas de ellas.