Análisis de la poesía de Antonio Machado

Yo voy soñando caminos

Este fragmento del poema “Yo voy soñando caminos” pertenece a Antonio Machado (1875-1939) y se incluye en “Soledades, galerías y otros poemas” (1907), obra de su etapa modernista. El yo del poeta, en medio del paisaje, camina sumido en sus pensamientos y evoca una canción popular que expresa la pérdida de un “doloroso amor”. El paisaje, en su vinculación con el sentir del poeta, se oscurece y, al igual que el sentimiento amoroso, se desvanece. Ante esa pérdida el poeta expresa su añoranza por ese sentimiento sufrido y a la vez ansiado. El tema es, por tanto, el ansia del ser humano por encontrar el amor y el vacío existencial ante su pérdida.

Simbolismo:

  • El “camino” o “sendero” representa la vida y la búsqueda del ser humano (“viajero”).
  • La “tarde” representa la melancolía, la nostalgia, el final del día/vida.

La adjetivación y el léxico altamente connotado en relación con el vacío existencial: “polvorienta. Dentro del léxico señalamos la presencia del “adjetivo definidor” tan esencial en la poesía de Machado: “colinas doradas”, “verdes pinos”, “polvorientas encinas”. Se trata de un poema formado por 24 versos octosílabos, de arte menor distribuidos en cuartetas (8a 8b 8a 8b) y redondillas (8a 8b 8b 8a) de versos octosílabos.

Retrato

Este fragmento del poema “Retrato” pertenece a Antonio Machado (1875-1939) y se incluye en “Campos de Castilla”, obra de su etapa noventayochista publicada en 1912 y ampliada en 1917. En el octavo serventesio se observa un cambio en el tono, es relevante la función apelativa, en sus palabras directas al lector, con la utilización de la 2º persona del plural. “Y al cabo, nada os debo…” Hay un cierto tono recriminatorio y un deseo de no justificación ante los demás. Se aleja así del sentimiento de la apariencia, de lo material y defiende la honestidad, la sencillez del humilde, lo que expresa con recursos basados en repetición de palabras o de estructuras como las enumeraciones y paralelismos: “A mi trabajo acudo, con mi dinero pago / el traje que me cubre y la mansión que habito, / el pan que me alimenta…

A un olmo seco

Este fragmento del poema “A un olmo seco” pertenece a Antonio Machado (1875-1939) y se incluye en “Campos de Castilla”, obra de su etapa noventayochista publicada en 1912 y ampliada en 1917. A un olmo viejo y podrido le han brotado unas hojas verdes en primavera. Al contemplarlo y antes de que sea derribado para hacer leña o acabe destrozado por la Naturaleza inclemente, el poeta desea dedicarle unos versos, mientras alberga y desea otro milagro, que es la curación de Leonor. El tema es, por tanto, la honda preocupación por la enfermedad de Leonor y el deseo de su recuperación.

Simbolismo:

  • El “olmo viejo” se referiría a la grave enfermedad de Leonor.
  • El “río” representa el paso del tiempo, la vida fugaz.
  • El “mar”, la muerte.

Se trata de símbolos de la tradición manriqueña. La exclamación a modo de apóstrofe que expresa emotividad “¡El olmo centenario ¡El olmo centenario en la colina / que lame el Duero!” (versos 5 y 6). Se trata de una silva (estrofa que Machado utiliza con frecuencia) formada por versos endecasílabos y heptasílabos con rima consonante establecida a voluntad del poeta (el verso nº 24 queda suelto, sin rima).

Noche de verano

Este fragmento del poema “Noche de verano” pertenece a Antonio Machado (1875-1939) y se incluye en “Campos de Castilla”, obra de su etapa noventayochista publicada en 1912 y ampliada en 1917. El poema que vamos a comentar presenta la descripción del paisaje de un pueblo en una noche de verano donde finalmente aparece el “yo” del poeta y expresa su soledad y vacío existencial. La mirada del poeta se desliza desde lo alto de las casas hacia la plaza y después asciende nuevamente para dar una breve pincelada de la impresión del cielo y la torre. El tema es la soledad y vacío del poeta proyectados en el paisaje de un viejo pueblo en una noche de verano. Se trata de una silva arromanzada, es decir, una combinación de endecasílabos y heptasílabos con una rima asonante en los versos pares, quedando libres los impares.

Temas recurrentes en la poesía de Antonio Machado

1. La temática existencial

Recoge tres aspectos:

  • La angustia provocada por el paso del tiempo que nos lleva a la muerte.
  • El problema de Dios y del sentido de la vida humana: Machado lucha entre la imposibilidad de creer y el deseo, la necesidad, de creer para dotar de sentido a la vida. Un verso del autor creo que puede resumir su actitud: “Siempre buscando a Dios entre la niebla”
  • El amor, que tiene dos destinatarias concretas: Leonor, su esposa, y Guiomar (Pilar Valderrama). El amor se combina con reflexiones.

2. El tema de España

Presenta tres rasgos:

  • Lamento por la decadencia de España.
  • El paisaje castellano. La visión negativa anterior se transforma en ternura y comprensión.
  • El motivo de las dos Españas. Machado confronta la España conservadora y tradicionalista con otra España progresista y luchadora que traerá consigo un cambio radical de ideas y una reforma de la situación decadente del país. Muestra su esperanza en el futuro.

Proverbios y cantares

Este texto es uno de los nuevos “Proverbios y cantares” que se incluyen en “Nuevas canciones” (1924), obra de la tercera etapa de Antonio Machado (1875-1939). Se trata de una serie de poemas brevísimos de carácter filosófico y moral en los que prima lo conceptual sobre lo lírico.

  • El tema en este caso (LXXXV) es la necesidad del conocimiento objetivo. El poeta llama a dejar de lado la verdad relativa de cada uno y buscar “la verdad” con mayúsculas.
  • El tema en este caso (XV) es una reflexión sobre la búsqueda de uno mismo, planteando la complejidad del ser humano y sus contradicciones.

Rasgos estilísticos de la poesía de Antonio Machado

  • a) La influencia de la lírica popular: poemas muy breves de verso corto y rima asonante, con carácter sentencioso.
  • b) La sencillez lingüística: las figuras retóricas se reducen al empleo de unos pocos símbolos o metáforas. Lo que prevalece es la concisión.
  • c) La modulación exhortativa, mediante el empleo de la 2º persona, imperativos, interrogaciones… Esa apelación al receptor es un signo de que el emisor desea, si no convencer, por lo menos interesar e instarle a pensar.