Análisis de Obras Literarias: Los Santos Inocentes, La Casada Infiel y Columpio

Los Santos Inocentes

1. La denuncia social y la imagen de la España rural

En “Los Santos Inocentes”, Miguel Delibes ofrece una denuncia social contundente de las injusticias y desigualdades arraigadas en la España rural de mediados del siglo XX. La novela retrata la vida en el campo a través de los ojos de los campesinos, mostrando las duras condiciones de trabajo, la explotación económica y social por parte de los terratenientes, y la falta de oportunidades para mejorar sus vidas. Delibes pinta un cuadro vívido de la pobreza extrema, la marginación y la resignación que caracterizan a estas comunidades, subrayando la desconexión entre el mundo rural y la sociedad urbana más próspera y privilegiada. La imagen que emerge es la de una España rural marcada por la injusticia y el abandono, donde los más vulnerables luchan por sobrevivir en un sistema que los margina.

2. La caracterización de los personajes

Los personajes de “Los Santos Inocentes” son construidos con una profundidad psicológica notable, lo que les otorga una autenticidad y complejidad que los hace memorables. Desde la familia de los Santos hasta los terratenientes y las autoridades locales, cada personaje está dotado de rasgos distintivos, motivaciones y conflictos internos. Paco el Bajo encarna la fuerza bruta y la lealtad familiar, mientras que Azarías representa la ingenuidad y la bondad en un mundo cruel. La Charito es uno de los personajes más conseguidos, constituye la imagen más impresionante de la degradación. La Régula simboliza el amor al prójimo y la disposición para el servicio; sin embargo, muestra cierto escepticismo. El señorito Iván es el antagonista, en él confluyen rasgos negativos: desprecia a los seres humanos y no respeta la naturaleza, asume su condición de amo y no permite que nada pueda limitarla. El Quirce tiene un carácter taciturno y hosco y muestra el cambio de la nueva generación frente a la sumisión absoluta de sus padres. La señorita Miriam es la única que muestra cierta comprensión hacia los oprimidos. La señora Marquesa mantiene una actitud paternalista de aparente protección a los humildes. Don Pedro representa al oprimido opresor y Doña Purita es un ejemplo de frivolidad. Delibes explora las relaciones entre los personajes, revelando cómo la dinámica familiar, las aspiraciones individuales y las circunstancias externas moldean sus acciones y decisiones. La caracterización magistral contribuye a enriquecer la trama y a transmitir las complejidades de la vida en el campo.

3. Los grandes temas: justicia e injusticia, maldad e inocencia

La novela aborda temas universales como la justicia, la injusticia, la maldad y la inocencia a través de la interacción entre sus personajes y la trama. Delibes muestra cómo los poderosos ejercen su dominio sobre los más débiles, perpetuando así un sistema injusto y desigual. Los terratenientes y las autoridades locales representan la injusticia institucionalizada, mientras que los campesinos son víctimas de su opresión. Sin embargo, dentro de este contexto de brutalidad y explotación, también se encuentran momentos de bondad y humanidad. La inocencia de personajes como Azarías y la determinación de los Santos para mantener su dignidad a pesar de las adversidades resaltan la resistencia y la esperanza en medio de la adversidad.

4. Las técnicas narrativas y las voces de la novela

Miguel Delibes utiliza una variedad de técnicas narrativas para dar vida a la España rural y a sus habitantes. A través de una prosa rica y evocadora, describe meticulosamente los paisajes, las costumbres y las tradiciones del campo, sumergiendo al lector en un mundo lleno de detalles sensoriales. La alternancia entre diferentes voces narrativas permite al lector obtener una comprensión más completa de los acontecimientos y los personajes, así como apreciar la multiplicidad de perspectivas presentes en la historia. El uso del lenguaje coloquial y los diálogos auténticos contribuyen a crear una atmósfera realista y a establecer un vínculo emocional con los personajes y sus experiencias.

5. Conclusión

“Los Santos Inocentes” es una obra maestra que combina una denuncia social apasionada con una narrativa rica y emotiva. A través de su exploración de temas universales y su caracterización magistral, la novela ofrece una visión penetrante de la condición humana y sigue siendo relevante como un poderoso testimonio de la lucha por la justicia y la dignidad en un entorno marcado por la adversidad y la desigualdad.

La casada infiel

1. Identificación del texto, del autor y contextualización

Federico García Lorca representa una de las más avanzadas concepciones de la poesía en el siglo XX. En su obra confluyen corrientes opuestas: mira la tradición con ojos vanguardistas. “La casada infiel” pertenece al Romancero gitano, la obra más representativa de su primera etapa. Vemos a un Lorca en contacto con la vanguardia y la poesía pura. El Romancero gitano es considerada la obra más emblemática de esta primera etapa. En ella Lorca hace un magistral mestizaje de algunas de las aportaciones de las Vanguardias. En su Romancero Lorca eleva a la raza gitana a la categoría de mito moderno. En consecuencia, podemos decir que los temas fundamentales de este poemario son el amor, la muerte, la frustración ante la confrontación del deseo y la realidad. Está compuesto por dieciocho romances de métrica tradicional pero escritos con ojos vanguardistas: con un lenguaje hermético, lleno de metáforas audaces y de símbolos recurrentes. “La casada infiel” es el sexto romance de la obra. Hay en él un predominio de lo lírico, como en el resto de los romances en los que encontramos un protagonismo de lo femenino.

2. Argumento, temas y estructura

En este romance un gitano narra en primera persona un encuentro sexual con una mujer también gitana y de gran belleza que está casada. Podemos decir que el tema es el del amor adúltero, que se muestra en este poema en forma de pasión amorosa irrefrenable. El hombre gitano muestra y habla de su hombría. El romance refleja el fuerte machismo de la época y del pueblo gitano. Se muestra además “discreto” y devuelve el favor recibido con un costurero. Igualmente, vemos vencer a los instintos primarios, a las bajas pasiones: el gitano salvaje y pasional.

Las convenciones sociales y la manera en la que coartan la libertad del individuo es otro de los temas del romance. La mujer protagonista se rebela en contra de dichas normas, al participar en la mencionada aventura sexual, arriesgándose asimismo a sufrir las consecuencias sociales si se hace pública. Destaca también la belleza salvaje y poderoso atractivo sexual de la mujer.

El poema es un romance compuesto por 55 versos octosílabos, rimando entre sí los impares en asonante (1-0). Hay 3 partes relativamente diferenciadas, aunque la segunda se divide nuevamente en 2.

  • Los 3 primeros versos recuerdan la factura de muchos romances tradicionales: comienza de forma abrupta con una “Y”, entrando de forma directa en el asunto. El tema del romance aparece desde el principio claramente definido: el protagonista confiesa que se llevó a una mujer al río sin saber de su condición de casada.
  • En la segunda parte, entre los versos 4 y 47 se narra el encuentro sexual, podemos distinguir 2 bloques. Hasta el verso 19 el narrador hace una descripción del momento, así como de los preliminares. Del 19 al 47 se narra con detalle el encuentro sexual, hasta que él se lleva a la gitana del río.
  • Finalmente, entre el verso 48 y 55 el gitano se exculpa, dando cuenta de los motivos de su comportamiento hacia ella, y se presenta como un “gitano legítimo” que “paga” los favores recibidos con un regalo: un costurero. Los versos finales recuerdan a los primeros: las palabras mozuela, río y marido remiten de nuevo al asunto central del romance.

3. Características formales

En el Romancero gitano Lorca hace un mestizaje de elementos tradicionales y vanguardistas. Debemos recalcar que Lorca hace una personalísima interpretación de sendas influencias, consiguiendo un estilo propio y claramente reconocible.

Recursos del romancero tradicional

  • En primer lugar, la métrica de Lorca en el Romancero gitano se inspira en la lírica tradicional: versos octosílabos, pero con una importante innovación en este poema, pues la rima asonante (i-o) no se produce en los pares, sino en los impares.
  • El poema es narrativo, pero observamos un claro predominio del elemento lírico, asociado en esta obra a lo femenino.
  • Está narrado en 1ª persona.
  • El poema con un “Y que”, típico recurso del romancero tradicional.
  • En el plano morfosintáctico observamos la clara presencia de figuras de repetición, que le dan ritmo y musicalidad al poema: paralelismos (“se apagaron los faroles/ y se encendieron los grillos”. v.6-7; “Yo me quité la corbata. / Ella se quitó el vestido/ Yo el cinturón con revólver. / Ella sus cuatro corpiños”), combinados con anáforas (la mitad llenos de lumbre, / la mitad llenos de frío, v.34-35), estructuras bimembres (“ni cardos ni caracolas”, v.28; “sin bridas y sin estribos”, v.39) o enumeraciones (las zarzamoras/ los juncos y los espinos, v.20-21)
  • Es interesante observar el paralelismo existente entre los versos 1, 45 y 55, que recuerda a un estribillo, con la diferencia sustancial entre “llevar al rio” y “llevar del río”.
  • La propia estructura circular del romance es también un recurso típico de la tradición popular castellana.

Recursos vanguardistas

  • Una de las constantes de la poesía lorquiana es el uso de símbolos, es una de las señas de identidad del Romancero gitano. Los que observemos en este poema están relacionados con el mundo de la sexualidad. El “río” (v.1, 45, 55) hace alusión a las bajas pasiones; el “jacinto”, v.11, hace referencia a la sexualidad femenina, como “la potra” (v.38) con la que se identifica a la mujer, que es símbolo del desenfreno sexual femenino, y que aquí también alude a su juventud; “la arena” parece aludir al ímpetu del encuentro sexual. “Las zarzamoras,/ los juncos y los espinos” (v.20-21) parecen hacer referencia de forma simbólica a la transgresión del encuentro entre los amantes. Podemos hablar también del “costurero /grande, de raso pajizo (v. 50-51), objeto propio de las mujeres casadas y que probablemente podría ser un recordatorio de la fidelidad que ella debería haber mantenido.
  • Por otra parte, debemos destacar el uso de la metáfora que relaciona elementos opuestos de la realidad y transmiten efectos sensoriales también podemos ver personificaciones o símiles. En el V.7 la metáfora “se encendieron los grillos” hace referencia a la noche, al canto de los grillos, como indica la oposición “apagar/encender (versos 6 y 7). En el verso 16 se usa una metáfora plástica “sin luz de plata en sus copas”, aludiendo a la oscuridad total, pues ni la luna se refleja en los árboles que “han crecido” (v.17). En el siguiente tramo del poema estos recursos sirven para describir el cuerpo y atributos de la mujer. Con una personificación, “toqué sus pechos dormidos” (v.9), y un símil, “y se me abrieron de pronto/ como ramos de jacinto” (v.10-11).
  • Vemos la combinación de símil y metáfora en los versos 12-15 el almidón de su enagua/ me sonaba en el oído como una pieza de seda/ rasgada por diez cuchillos”, donde a su vez utiliza el recurso impresionista de destacar la cualidad del objeto (almidón) sobre el propio objeto (enagua). En “sus muslos se me escapaban/ como peces sorprendidos” (v.32-33) vemos de nuevo la combinación de metáfora y símil, e incluso personificación en “peces”. Estos muslos están “la mitad llenos de lumbre/ la mitad llenos de frío (v.34-35), haciendo referencia a la dualidad en la respuesta sexual de ella. En los V.28-31 subraya con comparaciones hiperbólicas por negación tanto la delicadeza y suavidad, como el brillo de la piel de la mujer (“ni nardos ni caracolas/ tienen el cutis tan fino./Ni los cristales con luna/ relumbran con ese brillo”, mujer a la que equipara con una potra de nácar (recordemos el símbolo ecuestre) que acaba de montar complacido, en sentido metafórico, “sin bridas y sin estribos”, es decir, de forma totalmente desenfrenada y apasionada (v.36-39). Cierra esta parte con una nueva metáfora y personificación: “con el aire se batían/ las espadas de los lirios”, la sensualidad y belleza de la mujer con lo prohibido del encuentro mantenido.
  • Finalmente, podríamos hacer una reflexión sobre el uso de los tiempos verbales, otro de los recursos evocadores utilizados por el poeta. Es claramente dominante el pretérito perfecto simple, de aspecto perfectivo, pues toda la anécdota se narra como algo totalmente pasado y terminado, que ocurrió y ya se cerró. No obstante, de forma puntual utiliza el pretérito imperfecto con valor descriptivo: el almidón que “sonaba” (v.13), los muslos “se me escarban” (v.32). Destaca en este sentido el “era” mozuela (v.2 y v. 54), mentira desencadenante de todo el encuentro. El presente se usa para describir el cutis de la mujer en “tienen” y “relumbran” (v.29 y 31), y en los versos 40 y 48 (“no quiero decir”, “quien soy”) para situar al narrador en el presente desde el que cuenta la anécdota.

Columpio

1. Identificación del texto y del autor

Gerardo Diego, nacido en Santander en 1896, es uno de los impulsores del grupo del 27 con la publicación en 1932 de una importante poesía. La producción literaria de Gerardo Diego se caracteriza por su extensión y su variedad estética y temática. Gerardo Diego compaginó las dos modalidades, poesía absoluta (vanguardista) y relativa (tradicional). Su poesía relativa estuvo influenciada por Bécquer, el Modernismo y Antonio Machado. Sin embargo, su poesía absoluta estuvo influenciada por Góngora, el Ultraísmo y el movimiento poético y creacionista. Imagen es una obra de Gerardo Diego la cual está compuesta por 3 partes. En la 1ª parte, “Evasión”, Gerardo Diego cultivó el ultraísmo. El poeta quiere ir más allá de la estética común. La 2ª parte “Imagen múltiple” se inscribe ya dentro del Creacionismo. Gerardo Diego asegura en la introducción que su poesía es creación y desea que la obra viva por sí sola y resucite en cada hombre una emoción distinta. La 3ª parte se titula “Estribillo” y se configura como un intento de incorporar el sentido musical del estribillo a la nueva poesía. A esta parte pertenece el poema “Columpio”, en el que destaca la ordenación caligramática de sus palabras en la representación tipográfica. En este poema se aprecia el irracionalismo poético, es decir, se propone una creación verbal al margen de la lógica. Aquí las palabras se unen sin seguir ningún principio racional aparente, en un juego muy libre que no pretende reflejar la realidad, sino crear una realidad dentro del poema. Según los creacionistas, creer lo que no vimos (en pasado) es la fe; crear lo que nunca veremos, eso es la poesía.

2. Tema y argumento

El tema de este poema, es sugerido por el título “Columpio” que nos conduce a un “texto-balancín”, que se complace en transmitir la misma sensación de vaivén que pueda producir el columpio. Pero, una vez creado el poema, el poema produce e irradia significaciones. Esos «si» y «no» denotan realidades, extremos antitéticos entre los que fluctúa nuestra existencia. “Columpio” denota una estética y significa además una actitud existencial. Todos los recursos utilizados están puestos al servicio de este juego poético. Es posible procurar una interpretación más allá de su aparente falta de significado lógico y ello se consigue mediante el título. La utilización de la 3ª persona es un indicio de este poema: hacer desaparecer cualquier referencia a su intimidad. El poeta está creando de la nada y, como hacedor de ese nuevo universo significativo. Todas ellas son premisas del Creacionismo significativo, no hay que buscar su existencia más allá de lo que su propia creación nos transmite. Todas ellas son premisas del Creacionismo. La estructura externa del poema está conformada por 13 versos de desigual medida. La polimetría es, por tanto, característica en este poema. Hay agrupaciones de versos: v.1-2, v. 3-4, v. 5-9 y v.10-13. En cuanto a la estructura interna cabe destacar que el poema presenta una estructura circular ya que la idea inicial del poema aparece en la conclusión del mismo. Se puede apreciar en la repetición léxica “soñador” (v. 2 y 11) y la reiteración semántica en torno al concepto “montar a caballo”: a caballo… (v.1); cabalga (v.11).

Dentro de esta estructura circular se pueden distinguir las siguientes partes:

  • 1º (vv. 1-2): Inicio del poema. Primeras metáforas al servicio de una sensación ligada a la idea de montar en el columpio.
  • 2º (vv. 3-9): Desarrollo de la idea anteriormente expuesta a través de asociaciones insólitas que remiten no a una aproximación racional, sino más bien instintiva, guiada por las sensaciones.
  • 3° (vv. 10-13): Conclusión: el poema, como el columpio, después de alcanzar vuelo, retorna a su punto de partida en un movimiento oscilante que estará presente a todos los niveles.

3. Características formales

3.1 Rasgos generales de estilo

El poema se inscribe en la POESÍA ABSOLUTA (VANGUARDISTA):

  • Está dedicado a un objeto totalmente intrascendente y lúdico, como es un columpio.
  • Carece de signos de puntuación.
  • La distribución formal del poema refleja el movimiento del columpio, es decir, tiene forma de caligrama. (“flores de si flores de no”)
  • El poeta utiliza metáforas brillantes, que estimulan la imaginación, ausencia de adjetivación.”

3.2 Métrica

Junto a la polimetría de los versos, lo más destacable es un uso de la rima que no está sometido a ningún patrón previamente establecido.

El ritmo del poema se logra gracias a la acentuación y la combinación de metros dactílicos y trocaicos. El ritmo casi exclusivamente dactílico-trocaico presta unidad y cohesión al poema. Ritmo que unido a otros elementos de naturaleza distinta a la suya, nos sugiere a nosotros el balanceo. Por ejemplo el primer verso, endecasílabo dactílico, sugiere el ritmo del galope: oo doo doo do. En cambio, el segundo, endecasílabo trocaico, con acentos en 4, 6, 8, 10 sugiere con su ritmo más vivo el juego intrascendente y voluble: 000 o o do do do.

3.3 Nivel Fonetico-fonologico

Las aliteraciones constituyen también un recurso de /a/ en los versos 1,2,4,5,11,12,13 y nasales /m,n/ en el verso 1.

3.4 Nivel morfo-sintactico

Lo más destacable en este plano son las figuras de repetición para contribuir a la ya citada sensación de balanceo que transmite el poema. La función principal es la de los paralelismos como por ejemplo en los v. 6 (flores de si flores de no) y 13(cantan el si cantan el no). En el v.6 también se podría nombrar el emparejamiento ya que la función sintáctica es la misma. La epifora de “no” refuerza esa misma idea si la relacionamos con su antónimo “si”.

3.5 Nivel Léxico-Semántico

Existe ausencia de adjetivación, esto sucede en las metáforas, es una base de la estética creacionista. Las metáforas creacionistas rompen todo vínculo con lo real y se constituyen en imágenes autónomas sólo perceptibles de modo intuitivo. El poema abre con una imagen que nos transporta al mundo de ensoñación en ruptura con las leyes físicas y lógicas. Más adelante el poema nos guía a la percepción del movimiento mismo, el movimiento de vaivén es un incesante acuchillamiento que traspasa el aire siempre en una misma trayectoria, semejante a la curva de un puente. La imagen puede relacionarse con lo circense y surrealista en ese desgarrar y disociar en el cuerpo. Para finalizar es necesario hacer referencia a la disposición tipográfica que el texto presenta, su diseño es plenamente consciente y claramente significativo. No es casual que los usos de complexión en los versos 6,10,13 coincidan con la especial disposición tipográfica de dichos versos.

No decía palabras

1. Identificación del texto, del autor y contextualización

Luis Cernuda fue un destacado miembro de la Generación del 27, reconocido por su gran sensibilidad y el sentimiento hondo del amor, a la par que incomprensión, que refleja su poesía. “No decía palabras” pertenece a Los placeres prohibidos, obra que podemos situar dentro de su primera etapa poética, vanguardista. Es un poemario conformado por 18 poemas, 8 de ellos en prosa. Fue completado por Cernuda en 1931, pero no se publicará hasta 1936. El amor es el tema dominante de este poemario, el amor como un sentimiento total y justificación de la existencia, que se manifiesta en el deseo y el placer, siempre efímero. En este poemario Cernuda proclama su orientación sexual y reclama su derecho al amor. Deseo y sufrimiento se convierten así en las dos caras de la misma moneda. La realidad de una sociedad que constriñe la libertad sexual del individuo. Cernuda se rebela contra los convencionalismos que coartan su libertad. La rebelión crece con la abierta reivindicación de su homosexualidad. En esta obra Cernuda persigue una mayor libertad formal, siguiendo los postulados surrealistas, como hemos adelantado. Algunos de estos rasgos son: ruptura de la lógica sintáctica, uso de versículos, así como imágenes y metáforas audaces.

2. Argumento, temas y estructura

El tema del poema es el deseo y su intangibilidad, la imposibilidad de atraparlo y mantenerlo en el tiempo. Plantea el conflicto entre el deseo y el choque con la realidad, que le es esquiva.

Se estructura externamente en tres grandes estrofas escritas en verso libre, siendo la tercera de ellas la más extensa. El ritmo se consigue a partir de los paralelismos y repeticiones.

  • La primera estrofa cuestiona la imposibilidad de dar respuesta a lo que es el deseo y cómo ante esta realidad solo queda hacer uso del lenguaje corporal. Es un sujeto universal.
  • La segunda estrofa plantea cómo la angustia, consustancial al deseo, recorre un camino desde lo más profundo del cuerpo hacia fuera.
  • La tercera estrofa comienza explicando la forma en la que el cuerpo del otro desata el deseo en el individuo, cuyo cuerpo se abre para recibirle. Así, el yo poético concluye con la misma idea con la que daba comienzo el poema: el carácter inaprensible del deseo en la realidad, el desconocimiento final de la naturaleza verdadera del deseo. La estructura interna, por lo tanto, es circular.

3. Características formales

Métrica y ritmo

Poema compuesto por 3 estrofas desiguales (6-5-9) en verso libre, en versículo, entre 5 y 19 sílabas, siendo más relevantes los versos largos. El poema no tiene rima, pero tiene cualidad rítmica, que se consigue a partir de figuras de repetición, comenzando por el mismo tema del poema, que se repite de forma circular en la primera y en la tercera estrofas: “el deseo es una pregunta / cuya respuesta no existe” (v.3-4)/”el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe” (v.20). Observamos paralelismos “una pregunta /cuya respuesta no existe / una hoja cuya rama no existe /un mundo cuyo cielo no existe” (v3-6), se repite de forma marcada el ‘no existe’ a final de cada verso, o “la pregunta se abre paso entre los huesos / remonta por las venas / hasta abrirse en la piel (v. 7-9) explicando el camino que sigue el deseo desde su nacimiento hasta su erupción en la piel o a modo de enumeración “un roce al paso / una mirada fugaz entre las sombras” (v. 12-13), como elementos desencadenantes del deseo sexual. Se utilizan asimismo estructuras bimembres como “mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne” (v.17) o la reduplicación paralelística de “iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo”, que subrayan a la perfección el deseo de encontrar un par, un igual. La repetición de la palabra “iguales” podría estar remarcando también la propia condición homosexual del poeta. Observamos, igualmente, la repetición marcada de vocablos como “cuerpo”, “carne”, “sueño” o “deseo”, que inciden en el tema del poema, la ilusión por comprender la naturaleza del deseo, que se manifiesta en lo corpóreo.

Plano semántico

La primera estrofa tiene un sujeto indefinido, una 3ª persona que no se menciona, lo que dota de universalidad a la experiencia individual de la que probablemente brote el poema. En las dos siguientes estrofas el sujeto es la angustia. El poeta, desde fuera, describe a este sujeto agonizante y esperanzado. El deseo es una pregunta, elementos con los que se identifica en la primera estrofa a través de metáforas audaces. La estructura paralelística, subraya la idea de soledad. En la segunda estrofa se describe metafóricamente el trayecto casi épico (huesos-venas-piel) que con fuerza recorre la angustia, que a través de una personificación metafórica adopta una naturaleza corpórea. Se hace carne, pero es sueño e interrogación. De nuevo, pretende alcanzar respuesta a través del cuerpo, convirtiéndose en pregunta que se eleva al cielo “surtidores de sueño hechos carne en Interrogación vuelta a las nubes” (versos 10 y 11), metáforas que son casi una imagen plástica. El cuerpo se personifica en la última estrofa mostrándose “ávido” (v.15) de recibir al otro, para lo que hiperbólicamente “se abre en dos” (v.14), algo para lo que solo bastan “un roce al paso” y “una mirada fugaz entre las sombras” (v. 12-13). Finalmente, este deseo y sueño de unión en el otro acaba siendo una mera esperanza.

Uso de tiempos verbales

Podemos hablar del carácter evocador que confiere al poema el uso inicial del pretérito imperfecto de indicativo, que contrasta con la contundencia del presente atemporal con la que se formula la idea central del poema “el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe/nadie sabe”. Así, ese sujeto universal de la primera estrofa, es un individuo inocente, que intenta alcanzar la quimera imposible de dar respuesta a la pregunta del deseo. El poeta, en cambio conoce que su empeño es vano, pues ya sabe que no encontrará esa ansiada respuesta. Una vez más, la realidad choca con el deseo del individuo.