Fábulas Griegas: Lecciones de la Antigüedad
Un macho cabrío roía la vid. La vid le dijo: “¿Por qué me dañas? ¿Es que no hay hierba? Ya te daré yo todo el vino que necesitas cuando te sacrifique.” La fábula critica a los desagradecidos y a los que quieren aprovecharse de los amigos.
Uno, habiendo cazado una perdiz, quiso sacrificarla, y ella suplicaba que la dejase intacta, pues muchas perdices le proporcionaría al cazador. Pero el cazador dijo: “A causa de esto yo te sacrificaré, porque quieres tender trampas a tus congéneres.” La fábula dice que, entregando de forma traidora a sus amigos, ellos caen en sus trampas.
Un toro, perseguido por un león, se refugió en una cueva en la que habían cabras monteses. Y, golpeado y cornado por estas, dijo: “No soporto porque os tenga miedo a vosotras, sino al que está en la entrada de la cueva.” Así, muchos, por miedo a los más poderosos, soportan incluso las insolencias de los inferiores.
En invierno, las hormigas sacaban todo el trigo mojado, y una cigarra hambrienta les pidió comida. Las hormigas le dijeron: “¿Por qué durante el verano no cogiste comida tú también?” Y esta contestó: “No estaba sin hacer nada, sino que cantaba melodiosamente.” Y ellas, riéndose, replicaron: “Pues si cantabas en verano, danza en invierno.” La fábula dice que no es necesario que uno se descuide en ningún asunto para no apegarse y correr peligro.
Uno, caminando en el desierto, encontró a una mujer sola que estaba abatida, y le dice: “¿Quién eres?” Y ella dijo: “La verdad.” “¿Y por qué causa, abandonando la ciudad, habitas el desierto?” Y ella dijo: “Porque en los tiempos antiguos la mentira estaba junto a unos pocos; pero ahora está junto a todos los hombres, en el caso de que quieras saber.” La fábula dice que la vida es malísima y difícil para los hombres cuando la mentira es elegida sobre la verdad.
Un cuervo enfermo le dijo a su madre: “¡Madre! Suplica al dios y no te lamentes.” Y ella, habiendo respondido, dijo: “¿Cuál de los dioses, oh hijito, se compadecía de ti?, ¿pues de quién no fue robada la carne por ti?” La fábula dice que los que tienen muchos enemigos en vida no encontrarán ningún amigo en la necesidad.
Una mosca, cayendo en una olla con carne, después de que fuera a ahogarse por el caldo, decía a sí misma: “Pero yo he comido, he bebido y me he bañado; aunque muera, nada me preocupa.” La fábula dice que los hombres llevan fácilmente la muerte cuando sin tortura les sobreviene.
Uno tenía una gallina que ponía huevos de oro; y, habiéndose creído que estaban dentro de ella un montón de oro, habiéndola matado, encontró igual que al resto de aves. Este, deseando encontrar una riqueza acumulada, incluso se vio privado de aquello poco que tenía. La fábula dice que es necesario proteger lo presente y huir de la avaricia.
Un cabrito, estando sobre un precipicio, después que vio cómo caía, lo insultaba y se mofaba de él, pero el lobo dijo: “No me insultas tú, sino el lugar.” La fábula dice que muchas veces el lugar y la ocasión dan el ánimo contra los poderosos.
Una vez, unas liebres, enemistándose con unas… llamaban en busca de ayuda a unas zorras, pero ellas dijeron: “Te ayudaríamos si no supiéramos que eres zorra.” La fábula dice que los que se enfrentan a los grandes descuidan su salvación.
Un perro de caza, atrapando a una liebre, el perro a ratos le mordía y a ratos le lamía el hocico, pero ella, cansándose, le dijo a él: “Deja ya de morderme y besarme para que sepa yo si te presentas como enemigo o amigo.” La fábula es oportuna para el hombre ambiguo.
Fábulas de Esopo: Reflexiones Adicionales
IX Un oso presumía mucho de ser amigo de los hombres, cuando no comía cuerpos muertos. La zorra le dijo: “Ojalá maltrates a los muertos, pero no a los vivos.” Este mito rechaza a los arrogantes que viven en la hipocresía y en la ambición.
X Estando una vez una rana en la charca y a todos los animales gritando: “Yo soy médico, conocedor de los medicamentos”, la zorra, escuchando, dijo: “¿De qué modo tú salvarás a otros no curándote a ti misma siendo coja?” La fábula dice que el que es profano en educación ¿Cómo podría educar a otros?
XI Unos bueyes tiraban de un carro. Pero el eje, chirriando, así volviéndose, dijeron a él: “Oh tú, nosotros llevamos el peso y tú, te quejas.”
XII Una comadreja, entrando dentro del taller de un fraguero, lamía una lima que yacía allí tendida. Pero sucedió que, frotando su lengua, salió mucha sangre. Esta, por otro lado, se alegraba pensando que había quitado algo de hierro hasta perder completamente su lengua. La fábula se dirige a los que se dañan a sí mismos sin disputas.
XIII Una vez, un anciano, habiendo cortado madera y llevándolo, anduvo mucho camino y, debido al cansancio del camino, dejando a parte la carga, llamaba a la muerte. Por qué motivo le llamaba, el anciano dijo: “Para que me lleves la carga.” La fábula dice que todo hombre ama la vida, aunque sea muy desdichado.
XIV Un labrador cualquiera, tras encontrar una víbora helada por el frío y compadeciéndose de ella, la recogió colocándola en su regazo. Pero, calentándose aquella y retomando su propia naturaleza, picó al benefactor y lo mató, y este, muriéndose, decía: “Cosas justas sufro lamentando ser malvado.” La fábula dice que las maldades son inmutables aunque se traten con la mayor humanidad posible.
XV Un hombre labrador, pensando que iba a morir y queriendo que sus hijos fuesen expertos en la labranza, habiéndose llamado, dijo: “Hijos, está guardado un tesoro en una de las viñas.” Y estos, después de su muerte, cogiendo los arados y los azadones, desenterraron toda la labranza de ellos y, por un lado, no encontraron el tesoro, pero el viento les dio a ellos una cosecha muchas veces mayor. La fábula dice que el esfuerzo es un tesoro para los hombres.
XVII Una encina y una caña discutían acerca de la fuerza, pero, surgiendo mucho viento, por una parte la caña, sacudida y balanceada por los soplidos de este, fue arrancada de raíz, por otra parte la encima, de todas las maneras resistiéndose, fue extraída de raíz. La fábula dice que no es necesario discutir con los más fuertes u oponerse.