Orígenes de la Historiografía Griega: Heródoto, Tucídides y Jenofonte
El término historia deriva de ἱστορία, que significa “conocimiento obtenido por observación”. De ello se deduce que la historia es un relato de hechos previamente observados o investigados por su autor. Desde este punto de vista, la principal diferencia con la épica radica en que la épica se refiere a hechos míticos que han llegado por tradición oral, mientras que la historia sólo tratará hechos previamente investigados por el autor, por lo que hay una gran preocupación por la verosimilitud y la racionalidad. Incluye hechos reales, cuestionando lo mítico y lo legendario. El género surgió en Asia Menor a finales del siglo VI a.C. En un principio, se trataba de λόγοι o relatos que mezclaban hechos históricos con observaciones geográficas, etnográficas e incluso mitológicas. Estos relatos se escribían en prosa y en dialecto jonio. Sus autores recibían el nombre de logógrafos. Hay tres tipos de logoi:
- Crónicas de ciudades: como la Fundación de Mileto.
- Periplos: descripción de las costas de un país, para uso de navegantes.
- Genealogías: ordenación cronológica de los miembros de una gran familia desde el supuesto fundador mítico de la misma.
El principal representante de los logógrafos fue Hecateo de Mileto (s. VI a.C.), cuyas obras, no conservadas, influyeron notablemente en Heródoto.
Heródoto: El Padre de la Historia
Heródoto ha ejercido una enorme influencia en la historiografía posterior. Al describir las costumbres de otros pueblos, es, en cierto modo, el primer antropólogo, que muestra curiosidad ante las tradiciones de gentes lejanas. Su forma de escribir historia influyó en los historiadores que describían nuevos territorios (como los de Indias). Nació en Halicarnaso, ciudad de Asia Menor, en el contexto de las Guerras Médicas. Su ciudad estaba bajo dominio persa. Heródoto participó en una sublevación contra los persas que fue apoyada por Atenas, pero el intento fracasó y tuvo que exiliarse. Viajó por muchos países (Siria, Libia, Egipto…) con el objetivo de investigar y conocer su historia y costumbres. La información recogida la incluyó en su obra. Es el autor de Historias, obra en nueve libros sobre las Guerras Médicas. Cada uno de sus libros está encabezado por el nombre de una Musa. En un principio, pensó en escribir historias llenas de datos geográficos y etnográficos, por lo que va describiendo los territorios que habían pertenecido al imperio persa (Siria, Egipto, etc.). Pero, poco a poco, fue tomando conciencia de estar escribiendo una Historia Universal, basada en el análisis de dos mundos enfrentados: el persa y el griego, y destacó la idea de libertad, representada por Grecia frente a la tiranía persa. Supera las barreras locales para encontrar una explicación global al conflicto.
Metodología de Heródoto
La metodología de Heródoto se puede resumir en:
Aparente desorden: le gusta incluir digresiones, discursos y relatos, que dan a la obra un carácter desordenado y aparentemente desorganizado. Hoy se sabe que es algo intencionado y ayudan a comprender mejor los hechos.
Papel relevante de lo sobrenatural: aunque los dioses no intervienen directamente, la historia tiene una explicación religiosa: el universo está marcado por la armonía y el equilibrio, que pueden romperse por la soberbia humana (ὕβρις), lo que siempre conlleva un castigo. Así explica el fracaso de Jerjes. Además, atribuye gran importancia al destino, que es inexorable.
Fuentes: consultó fuentes orales y escritas, prefiriendo los testimonios orales de testigos directos, especialmente de batallas. Cita frecuentemente a autores anteriores (poetas líricos, logógrafos) y muestra una notable influencia de la épica, con digresiones y catálogos de pueblos, ejércitos, entre otros.
Intento de objetividad: Heródoto intentó ser objetivo. No duda en elogiar a Esparta y muestra también su admiración por los pueblos orientales. Hay también una crítica racionalista del mito. Los dioses están presentes a través de sueños y oráculos. Analiza episodios míticos y los desecha por no tener veracidad.
Lengua: utiliza el jónico (su dialecto), aunque aparecen muchos términos homéricos. Predomina la coordinación sobre la subordinación.
Tucídides: Historia Contemporánea y Racionalista
Ateniense de nacimiento, perteneció a la élite política de la ciudad. Se codeó con pensadores que confiaban en el progreso basado en la razón. Fue partidario de Pericles. Esta actitud lo llevó a revisar los mitos y centrarse en los hechos contemporáneos. Testigo de la Guerra del Peloponeso, se exilió y regresó a Atenas tras la derrota. Al volver, comenzó a escribir sobre el conflicto desde su inicio, pero murió sin terminar su obra. Su obra Historia de la Guerra del Peloponeso, inacabada, consta de ocho libros. Narra los hechos de la guerra, dedicando el primero a analizar sus causas, que él ve en la división de Grecia entre Atenas y Esparta. Atribuye la guerra al miedo de Esparta por el creciente poder de Atenas, lo que llevó a una guerra preventiva.
Características del Método Historiográfico de Tucídides
Las principales características del método historiográfico de Tucídides son:
Historia contemporánea: pretende escribir una historia centrada en su patria, Atenas, muy diferente del objetivo de hacer una historia universal de su predecesor, Heródoto.
Historia racionalista: centrada en el ser humano y excluyendo a los dioses como factores del devenir histórico.
Imparcialidad: trata de hacer una historia imparcial, sin dar directamente su opinión y dejando que hablen los hechos por sí mismos. No defiende la postura ateniense frente a la espartana. Incluso critica los excesos cometidos por ambos bandos.
Fuentes directas: al narrar hechos contemporáneos, puede utilizar fuentes directas.
Evita las digresiones innecesarias.
Uso de discursos: los discursos no son una transcripción literal de los realmente pronunciados, sino una recreación de Tucídides. Este recurso aumenta la dramatización del relato.
Organización cronológica: divide los acontecimientos por años, y estos en acontecimientos sucedidos en verano y en invierno.
El objetivo último de Tucídides parece ser demostrar la utilidad de la Historia, que permite conocer en profundidad el pasado para prever el futuro. Heródoto fue una fuente clave, de quien tomó el uso de los discursos. Sin embargo, la mayor influencia proviene de la Sofística, reflejada en su enfoque racional de la historia, sin intervención divina, y en su dominio de la retórica.
Jenofonte: Erudito y Historiador
Jenofonte, ateniense como Tucídides, vivió los últimos años de la Guerra del Peloponeso y su derrota. Discípulo de Sócrates y seguidor de los sofistas, participó como mercenario en la campaña de Ciro contra Artajerjes. Tras la muerte de Ciro, lideró el regreso de los “Diez Mil”, narrado en su Anábasis. A su regreso, sirvió a Esparta y luchó contra Atenas, por lo que fue condenado al exilio como traidor. Erudito por excelencia, se interesó por la historia, la oratoria y la filosofía.
Obras de Jenofonte
Sus obras más reconocidas son:
- Obras históricas: Anábasis, Helénicas (concebida como una continuación de la historia de Tucídides), Ciropedia (donde idealiza la figura de Ciro el Viejo).
- Obras sobre Sócrates: Apología de Sócrates, Memorables.
- Obras técnicas: Económico, Sobre la equitación.
Entre sus rasgos más destacados cabe mencionar su estilo claro y sencillo, su uso abundante de diálogos y su inclinación por la educación como medio para alcanzar la virtud.