El Reinado de Alfonso XIII (1902-1931): Crisis del Sistema Canovista
El reinado de Alfonso XIII se desarrolla entre 1902 y 1931. Durante estos años se produce la descomposición del régimen turnista y la crisis de la Restauración. A esta situación, habría que añadirle el conflicto de la llamada Guerra de Marruecos.
La Guerra de Marruecos
Este conflicto comienza cuando en 1906 se celebra la Conferencia Internacional de Algeciras, por la que Francia y España se repartían la tutela sobre Marruecos. El sur del país quedaba bajo control francés y un pequeño territorio al norte habitado por tribus bereberes (el Rif), con salida al Mediterráneo, quedaba bajo protección española.
Desde 1909, España hace efectiva la ocupación por varias razones, como:
- La compensación para el ejército tras la pérdida de Cuba.
- El deseo de inversión económica en la zona.
- Intereses estratégicos y de prestigio nacional.
El primer choque importante se produjo durante el verano de 1909, cuando el reclutamiento militar forzoso para ir a la guerra y ocupar militarmente la zona del Rif provocó una movilización de los reservistas llamados a filas. Esto condujo a una semana de altercados en Barcelona (la Semana Trágica) y que acabó con el gobierno de Maura. Las emboscadas fueron permanentes y las tropas españolas fueron víctimas de varias derrotas.
El Desastre de Annual (1921)
En 1921, el General Silvestre, comandante de Melilla, emprendió una campaña para someter a una de las tribus (kabilas) dirigida por su líder Abd-el-Krim. La batalla en el campamento de Annual se saldó con unas 10.000 bajas españolas, 5.000 soldados indígenas desertando del ejército español y otros 10.000 soldados españoles que se dispersaron por las montañas. La noticia del Desastre de Annual originó un importante debate sobre la deficiente organización y preparación del ejército. Se formó una Comisión en el Parlamento para investigar lo sucedido, de ella derivó el Expediente Picasso, que acusaba al ejército, a la administración colonial de Marruecos y culpaba directamente al Rey.
Las Grandes Crisis del Reinado
El conflicto de Marruecos se entrelazó con profundas crisis internas:
La Semana Trágica de Barcelona (1909)
Fue la primera crisis grave del sistema de la Restauración. Tras la llamada a filas para enviar tropas al norte de África, las organizaciones obreras iniciaron una protesta. Anarquistas, republicanos y catalanistas tomaron las calles de la ciudad durante una semana. La respuesta del gobierno de Maura fue una durísima represión con más de mil detenciones, cientos de heridos y diecisiete penas de muerte, entre ellas la de Ferrer Guardia, fundador de la Escuela Moderna.
Las Consecuencias de la Primera Guerra Mundial
Durante el desarrollo de la contienda (1914-1918) y debido a la neutralidad española, se produjo un gran crecimiento económico para la economía vasca, las industrias textil y siderúrgica catalanas y la minería asturiana, puesto que fueron abastecedoras de los países en guerra. Pero también se provocó una grave crisis social: los beneficios económicos no repercutieron en aumentos salariales y los productos de primera necesidad duplicaron su precio. La reacción fue una oleada de huelgas desde 1914, realizadas por los sindicatos UGT y la CNT.
La Crisis de 1917
Fue el resultado del descontento que se vivía en todos los ámbitos: militar, político y social. Se trata de una protesta generalizada de carácter antigubernamental con tres ejes:
- Crisis Militar: Los militares peninsulares se organizaron en Juntas Militares o Juntas de Defensa. El Manifiesto de las Juntas de Defensa supone la reaparición del protagonismo del ejército en la política como garante de la seguridad. Consiguen así el apoyo del Rey.
- Crisis Política: Paralelamente, se produjo la crisis política cuando parlamentarios de la Lliga Regionalista reunieron un parlamento alternativo o Asamblea de Parlamentarios en Barcelona. Su objetivo era reunir a la oposición contra el sistema y proclamar la autonomía catalana. Fracasó por falta de apoyos amplios y divisiones internas.
- Crisis Social: El tercer eje lo constituye la convocatoria de huelga general el 13 de agosto de 1917, promovida por anarquistas y socialistas (UGT y CNT). El motivo era la pérdida de poder adquisitivo de los obreros. Tuvo éxito en zonas urbanas e industriales, pero en otras como Andalucía la respuesta fue mínima. El gobierno reprimió la huelga declarando la Ley Marcial. El ejército se convirtió en fuerza de orden público, con un balance de más de 70 muertos, 200 heridos y unos 2.000 detenidos, entre los que destacan líderes socialistas como Julián Besteiro o Largo Caballero.
El Trienio Bolchevique (1918-1921)
En Andalucía, entre 1918 y 1921, se dio lo que se conoce como el Trienio Bolchevique: una intensa serie de revueltas campesinas con fuerte participación anarquista, inspiradas por el eco de la Revolución Rusa. El gobierno reaccionó declarando el estado de guerra, encarcelando a los líderes campesinos e ilegalizando las organizaciones obreras.
La Agonía del Sistema y el Golpe de Estado
Entre 1918 y 1923 hubo más de diez gobiernos diferentes; la crisis política era permanente. Durante el reinado de Alfonso XIII, la situación política y social alcanzó su mayor exponente de crisis:
- Los partidos dinásticos (Conservador y Liberal) se quedaron sin líderes visibles y comenzaron las luchas internas.
- Auge de los nacionalismos periféricos (catalán, vasco).
- Impacto acumulado de la Semana Trágica, la crisis de 1917 y el “Trienio Bolchevique”.
- El descrédito causado por el Desastre de Annual.
Entre 1922 y 1923, la monarquía de Alfonso XIII parecía tener dos alternativas para mantenerse: una democratización real del sistema o el atajo político de un régimen autoritario. En septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Barcelona, encabezó un golpe de estado apoyado por el rey Alfonso XIII.
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
Tras el golpe y la confirmación del Rey, y después de publicar un Manifiesto que justificaba su acción, Primo de Rivera contó con el apoyo de amplios sectores como los empresarios, parte del ejército, sectores de la Iglesia y grupos conservadores. Solo algunos intelectuales manifestaron su temor de convertir una monarquía parlamentaria en un régimen autoritario.
Directorio Militar (1923-1925)
Es la primera etapa del régimen de Primo de Rivera. Durante este periodo se tomaron medidas de carácter dictatorial:
- Suspensión de la Constitución de 1876.
- Disolución del Parlamento (las Cortes).
- Cese de las autoridades civiles y su sustitución por militares.
- Prohibición de las actividades de los partidos políticos y los sindicatos (excepto la UGT, que colaboró inicialmente).
- En el ámbito administrativo, se suspendieron las elecciones y los Ayuntamientos fueron sustituidos por Juntas de Vocales Asociados.
Durante este periodo se acometió el final de la Guerra de Marruecos. En 1925 se aprobó el Desembarco de Alhucemas en colaboración con Francia. La derrota de las kabilas rifeñas y la rendición de Abd-el-Krim a los franceses, y por tanto el final de la guerra, constituyó un gran éxito para el dictador.
Directorio Civil (1925-1930)
En 1925, el saldo parecía positivo. Primo de Rivera podía haberse retirado, pero optó por la institucionalización de la Dictadura, es decir, suprimir el carácter provisional por un régimen asentado sobre unas nuevas bases, y creó el Directorio Civil. Este estaba constituido por una mayoría de políticos de corte conservador (como José Calvo Sotelo) y su objetivo era perpetuar el régimen. Para ello:
- Crearon un partido único, la Unión Patriótica.
- Se creó también la Asamblea Nacional Consultiva, que actuaría como unas Cortes pero sin capacidad legislativa ni carácter representativo.
- En 1929 se intentó también un proyecto de Constitución que saldría de la Asamblea, pero la mala acogida que tuvo por su carácter autoritario entre la opinión pública hizo que no llegase a publicarse.
Para frenar la conflictividad laboral y controlar el movimiento obrero, se fundó en 1926 el Consejo del Trabajo u Organización Corporativa Nacional, inspirada en el fascismo italiano.
Desde el punto de vista económico, la dictadura coincidió con los “felices años veinte” a nivel internacional. Ese buen momento sirvió para propiciar la industrialización en diversos campos como la siderurgia, el cemento, la electricidad o la construcción. Se incrementó el comercio exterior y se modernizó la agricultura. Se fomentaron las obras públicas como las carreteras o los embalses (para la producción de electricidad y para aumentar las superficies de regadío). Surgen asimismo grandes monopolios estatales o paraestatales como CAMPSA (petróleo) o Telefónica.
La Oposición y Caída de la Dictadura
A pesar de algunos éxitos, la oposición a Primo de Rivera era cada vez más rotunda:
- Intelectuales: Ya en 1924, Unamuno, Blasco Ibáñez, Ortega y Gasset o Menéndez Pidal redactaron un manifiesto al que se sumaron más de 100 personas contra la política de Primo de Rivera. Este hecho le costó a Unamuno el destierro a Fuerteventura.
- Republicanos: Organizaron su oposición a través de Alianza Republicana.
- Movimiento Obrero: Especialmente la CNT (anarcosindicalista), que fue duramente reprimida.
- Nacionalistas: En Cataluña la situación también era de oposición, ya que Primo de Rivera había liquidado la Mancomunidad Catalana y reprimido el uso público de la lengua y algunas de sus tradiciones.
- Sectores del Ejército: Descontentos con algunas políticas del dictador y con la arbitrariedad en los ascensos.
Primo de Rivera, falto de apoyos y enfermo, presentó su dimisión al Rey el 28 de enero de 1930.
El Fin de la Monarquía (1930-1931)
El Rey sustituyó a Primo de Rivera por otro general, Dámaso Berenguer, en lo que se conoció irónicamente como la “Dictablanda”. Su gobierno intentó una lenta vuelta a la normalidad constitucional, pero la oposición republicana ya estaba muy organizada.
En agosto de 1930, nace el Pacto de San Sebastián, una alianza de fuerzas republicanas, socialistas y nacionalistas catalanas y gallegas. Su objetivo era derribar la monarquía. Para ello crearon un Comité Revolucionario presidido por Niceto Alcalá Zamora. Allí establecieron los pasos a dar: un pronunciamiento militar, toma de poder y convocatoria de elecciones constituyentes que refrendasen el proceso.
El 12 de diciembre de 1930, un par de días antes de lo estipulado para el pronunciamiento, los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, junto a unos compañeros, se sublevaron en Jaca. Fueron rápidamente derrotados, juzgados sumariamente y condenados a muerte, convirtiéndose en mártires de la causa republicana.
Berenguer fue sustituido por el Almirante Juan Bautista Aznar, cuyo propósito era tratar de recobrar la normalidad y celebrar elecciones de forma gradual. En primer lugar, se convocaron elecciones municipales para el 12 de abril de 1931.
Estos comicios se convirtieron en un plebiscito sobre la monarquía. Aunque los monárquicos obtuvieron más concejales en total (gracias al voto rural), las candidaturas republicano-socialistas ganaron en la mayoría de las capitales de provincia y grandes ciudades. Ante la evidencia del rechazo popular en los núcleos urbanos y la falta de apoyo decidido del ejército, Alfonso XIII decidió abandonar España.
El 14 de abril de 1931 era proclamada la Segunda República Española y el Comité Revolucionario del Pacto de San Sebastián pasó a ser el Gobierno Provisional, presidido por Alcalá Zamora.