España 1917-1931: Crisis de la Restauración, Dictadura y Proclamación de la República

La Crisis de 1917 y sus Consecuencias

La Huelga General de 1917

La UGT y la CNT acordaron trabajar juntos para obligar al gobierno a adoptar medidas contra el alza del coste de la vida y concluyeron que la huelga general era el mejor instrumento para presionar sobre ello. Al año siguiente, la huelga se convierte en un proyecto revolucionario: en marzo de 1917, en una reunión conjunta de UGT-CNT, se acuerda convocar una huelga general indefinida, en el plazo de tres meses, como estrategia para acabar con el régimen. La huelga general se veía como el instrumento para constituir un gobierno provisional, entre republicanos y socialistas, que convocara Cortes constituyentes. Finalmente, se formó el comité de huelga, encargado de fijar su fecha y lanzar un Manifiesto al país. La ilusión de apoyo del Ejército se esfumó cuando los oficiales lanzaban sus tropas contra los huelguistas. Madrid, Barcelona, Bilbao, Oviedo, Gijón y otras capitales quedaron paralizadas. El gobierno actuó con dureza: hubo más de 70 muertos y más de 2.000 detenidos.

El Hundimiento del Régimen de la Restauración

Tras la crisis de 1917 culminó la descomposición de los partidos dinásticos. Desde 1918 se inician los gobiernos de concentración que caracterizan el periodo final del régimen; paralelamente, las reivindicaciones autonomistas se hicieron cada vez más fuertes mientras la conflictividad social se radicalizó, a lo que contribuyó la crisis económica que sacudió Europa tras la Primera Guerra Mundial. En Vizcaya, Asturias y Madrid se producían huelgas, pero era Barcelona la ciudad que más destacaba en conflictividad social. En este contexto, el triunfo de la revolución bolchevique de octubre de 1917 en Rusia se convertía en otro proyecto ilusionante para los grupos revolucionarios, que atemorizaban a las clases medias y adineradas del país. A continuación, vino el desastre de Annual en la guerra de Marruecos.

España ante la Primera Guerra Mundial

La Neutralidad Española (1914-1918)

El gobierno presidido por Eduardo Dato declaró la neutralidad española en 1914 y nuestro país permaneció al margen de este conflicto. Las verdaderas causas que determinaron esta decisión fueron:

  • El tradicional aislacionismo diplomático de España.
  • Nuestra inferioridad militar.
  • La indiferencia ante los motivos de la guerra.

División de la Opinión Pública

La neutralidad, sin embargo, no impidió que la opinión pública se dividiera entre aliadófilos y germanófilos, ni que el tema se debatiera en las Cortes, la prensa y la calle.

Posturas:

  • La opinión progresista, los intelectuales y los sectores financieros e industriales apoyaban a los aliados, a quienes identificaban con el liberalismo parlamentario.
  • Los germanófilos eran mayoría entre los oficiales, el clero, la aristocracia y los terratenientes, que se identificaban con el orden y la autoridad.

También, esta división se reflejó en los partidos políticos del turno (conservador y liberal):

  • Los sectores más conservadores mostraron su simpatía hacia los imperios centrales.
  • Los sectores más liberales y la izquierda apoyaron a los aliados, que representaban los principios democráticos.

Efectos Económicos de la Neutralidad

Los efectos de la neutralidad sobre la economía española fueron diversos:

Impacto Positivo en la Industria:

  • En términos generales, la guerra tuvo consecuencias muy positivas para los negocios industriales.
  • Se produjo un auténtico boom económico al convertirse España en suministradora de los países en guerra (alimentos, materias primas y productos industriales).
  • Una prueba de la buena marcha de los negocios fue la creación de nuevas empresas en nuestro país.
  • Los fabricantes nacionales disfrutaron de una época de verdadera euforia económica y obtuvieron cuantiosas y fáciles ganancias gracias al fuerte incremento de las exportaciones.
  • En consecuencia, la deuda exterior española disminuyó y nuestra balanza comercial dejó de ser deficitaria.

Impacto Negativo en la Agricultura:

  • Las repercusiones del conflicto bélico fueron globalmente negativas para la agricultura española.
  • Las exportaciones de vino, plátanos y naranjas se hundieron, los precios bajaron y este sector acumuló grandes pérdidas, ya que los países europeos en guerra prescindieron de este tipo de productos al tener otras prioridades.
  • Además, como España necesitaba importar trigo de Rusia, Rumanía y Argentina, sufrió graves problemas de abastecimiento de cereales.

Consecuencias Sociales y Políticas

Sociales:

  • La distribución de los beneficios económicos fue desigual. Mientras que los grupos empresariales más fuertes se enriquecieron rápidamente, la clase obrera resultó perjudicada por la escasez y el continuo incremento de los precios en los alimentos de primera necesidad.
  • Más grave aún fue la situación en las zonas agrarias, donde se acentuó la ya precaria situación del campesinado y forzó la emigración.
  • Con el final de la guerra también concluyó esta expansión económica: muchos negocios tuvieron que cerrar, el desempleo aumentó y las huelgas se multiplicaron.
  • Esta situación agravó las diferencias sociales de la época, provocó una gran agitación social y el auge del movimiento obrero.

Políticas:

  • Desde 1913 se puso de manifiesto la crisis del turnismo y la descomposición de los partidos dinásticos. Los conservadores se fraccionaron.
  • La caída de las monarquías de Alemania y Austria (1918) incrementó el temor a una revolución proletaria entre los sectores más conservadores y derechistas de la burguesía y las clases medias en España.

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

El Directorio Militar (1923-1925)

El Directorio Militar suspendió la Constitución de 1876, disolvió las Cortes y estableció la censura de prensa. Los Ayuntamientos y las Diputaciones provinciales fueron disueltos y sus miembros fueron sustituidos por gente adicta al nuevo régimen. Por ello, en 1924, se creó un partido propio, la Unión Patriótica. El partido cumplió el papel de aportar el personal político que necesitó la Dictadura.

La Pacificación de Marruecos

La pacificación de Marruecos fue el logro más indiscutible de la dictadura. El problema marroquí pudo por fin resolverse. El líder de los rifeños, Abd-el-Krim, en 1924 atacaba a las tropas españolas, causando bajas y heridos, y después decidía avanzar en el Marruecos francés. Ante esta situación, Francia y España acordaron una ofensiva conjunta por mar y tierra. España protagonizó el desembarco de Alhucemas (1925), que fue un éxito; Abd-el-Krim, derrotado, se entregó a los franceses en 1926.

El Directorio Civil (1925-1930)

Tras el éxito en Marruecos, Primo de Rivera decidió transformar el Directorio Militar en un gobierno en el que incluía hombres civiles, el llamado Directorio Civil. El objetivo ahora era institucionalizar el régimen, la Dictadura, y para ello hacía falta una norma que hiciera las veces de marco constitucional. Con ese objetivo final se convocó, en 1927, una Asamblea Nacional Consultiva.

Política Económica

La Dictadura se benefició de la oleada de prosperidad mundial de estos años (“felices años veinte”).

  • La economía española creció.
  • Se extendió la electrificación y aumentó la producción de hierro, acero y hulla.
  • Se impulsaron las obras públicas (construcción de embalses, carreteras, ferrocarriles, puertos).
  • Se crearon las Confederaciones Hidrográficas para el aprovechamiento de los ríos.

Política Social

  • Se construyeron “viviendas baratas“, también Institutos, escuelas y servicios sanitarios.
  • Se instituyeron “comités paritarios“, formados por representantes de patronos y obreros, a quienes se sumaba un delegado gubernamental. En ellos se fijaban salarios y condiciones de trabajo.

La Oposición a la Dictadura y la Caída de Primo de Rivera

A partir de 1928, la oposición a la Dictadura fue ganando cada vez más apoyo:

  • La Unión Patriótica, que debía apoyar al gobierno, carecía de popularidad.
  • Los intelectuales (como Valle-Inclán) criticaban la falta de libertades políticas; en las Universidades, los estudiantes promovían campañas antidictatoriales.
  • Entre las fuerzas militares reinaba la desunión.

Finalmente, cansado, desilusionado, y con un monarca que también empezaba a marcar sus distancias, Primo de Rivera, el 30 de enero de 1930, decidió presentar su renuncia al rey y marchó a París.

El Fin de la Monarquía (Enero de 1930 – Abril de 1931)

El rey encargó al general Dámaso Berenguer la formación de un nuevo gobierno con el fin de retornar a la normalidad constitucional. Se puso en vigor la Constitución de 1876; sin embargo, el intento de Alfonso XIII de volver al régimen anterior fracasó.

El gobierno de Berenguer era débil, no tenía apoyos ni daba soluciones. En agosto de 1930 tuvo lugar el conocido Pacto de San Sebastián, una reunión de diversas fuerzas republicanas, socialistas y nacionalistas catalanas para lograr la proclamación de la República.

Se organizó un “Comité ejecutivo” encabezado por Alcalá-Zamora, encargado de preparar una insurrección militar para acabar con la monarquía (diciembre de 1930). La guarnición de Jaca (Huesca) dio los primeros pasos; sin embargo, la sublevación fracasó y sus jefes, los capitanes Galán y García Hernández, fueron fusilados.

El gobierno Berenguer también entró en crisis y cayó. El nuevo gobierno, presidido por el almirante Juan Bautista Aznar, decidió convocar elecciones municipales para el día 12 de abril de 1931. Aunque en el conjunto del Estado las candidaturas monárquicas obtuvieron más concejales (especialmente en zonas rurales), el triunfo de las candidaturas republicano-socialistas en la casi totalidad de las capitales de provincia y en las grandes ciudades se consideró una desautorización de la monarquía. El propio rey lo comprendió así. Todo avanzó muy deprisa mientras por las calles se extendía la ebullición republicana. El 14 de abril, el mismo día en que se proclamaba la Segunda República Española, el rey Alfonso XIII abandonaba España, partiendo hacia el exilio.