Glosario de Términos Clave
- Requetés
- Hace referencia a los soldados carlistas que lucharon del lado nacionalista durante el conflicto. Los carlistas eran partidarios de la restauración del absolutismo monárquico en España, defendiendo a la rama carlista de la familia Borbón y una interpretación conservadora del catolicismo.
- Guardias de Asalto
- Unidades de la policía militarizada que, aunque distintas, colaboraban con la Guardia Civil. Se encargaban de tareas de seguridad pública y de mantener el orden en las zonas republicanas. Fueron creadas para combatir el desorden social y los levantamientos, y tuvieron un papel destacado en la represión de sublevaciones.
- Paseíllos
- Práctica consistente en sacar a personas sospechosas de simpatizar con el bando contrario de sus casas para llevarlas a las afueras del pueblo y fusilarlas sin juicio previo.
- Sacas
- Extracción de personas encarceladas con el pretexto de un traslado a otra prisión, pero que en realidad eran asesinadas durante el trayecto.
- Brigadas Internacionales
- Unidades militares compuestas por voluntarios civiles procedentes de unos 60 países diferentes que acudieron a España para luchar en defensa de la República durante la Guerra Civil.
La Segunda República Española (1931-1936)
El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales que dieron la victoria a los partidos de izquierdas en las principales capitales de provincia. A pesar de que el triunfo global en número de concejales fue para los monárquicos, el resultado en las ciudades se interpretó como un plebiscito a favor de la república y una derrota de la monarquía.
Partidos Políticos e Ideologías
Bloque de Izquierdas
Los partidos de izquierdas estaban divididos en:
- Republicanos: Como Acción Republicana de Manuel Azaña.
- Partidos Autonómicos: Como Esquerra Republicana de Catalunya de Francesc Macià y el PNV (Partido Nacionalista Vasco) de José Antonio Aguirre.
- Partidos Obreros: Como el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) de Largo Caballero y el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) de Andreu Nin.
Estos partidos defendían la república como forma política definitiva, aspiraban a profundas transformaciones sociales, rechazaban las antiguas instituciones (monarquía, Iglesia influyente), propugnaban la aconfesionalidad del Estado y rechazaban la intervención del ejército en la vida política. Además, aceptaron la personalidad diferenciada de las diversas regiones españolas.
Bloque de Derechas
Los partidos de derechas estaban divididos en:
- Republicanos Conservadores: Como la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) de José María Gil Robles.
- Partidos Monárquicos: Como Renovación Española de Antonio Goicoechea.
- Partidos Autoritarios: Como Falange Española de José Antonio Primo de Rivera.
Estos partidos, en general, optaban por una monarquía o una república muy conservadora como forma de gobierno, no deseaban cambios sociales profundos, basándose en un capitalismo no reformista, reivindicaban el valor de las viejas instituciones como la Iglesia y el ejército, y rechazaban cualquier transferencia significativa de poder del gobierno central a las organizaciones regionales periféricas.
Proclamación de la República y Constitución de 1931
Tras el triunfo republicano en las ciudades, el rey Alfonso XIII se exilió, formándose así un gobierno provisional que proclamaría la República el 14 de abril de 1931. El nuevo gobierno estaba liderado por los representantes de los partidos que habían participado en el Pacto de San Sebastián, con Niceto Alcalá Zamora como presidente. Inmediatamente, este gobierno impulsó reformas y convocó elecciones a Cortes Constituyentes, en las que volvió a ganar el bloque republicano-socialista.
Las Cortes elaboraron la Constitución de 1931, que implantó un régimen democrático y que perduró desde el 9 de diciembre de ese mismo año hasta el inicio de la Guerra Civil. Esta constitución recogía:
- Reconocimiento de libertades individuales (expresión, reunión, asociación).
- Derecho al divorcio.
- Sufragio universal (incluyendo el femenino).
- Declaración de aconfesionalidad del Estado y educación laica.
- Contemplación de un estado descentralizado (Estado Integral).
- Importancia al bienestar social, permitiendo la expropiación de bienes por utilidad pública y propugnando la enseñanza pública.
Cabe destacar que las Cortes eran unicamerales, es decir, estaban regidas por una sola cámara, como en la Constitución de 1812.
El Bienio Reformista (1931-1933)
Tras la aprobación de dicha constitución, comenzó el periodo comprendido entre 1931 y 1933, conocido como Bienio Reformista o de izquierdas. La Constitución del 31 no consiguió el consenso de toda la población, por lo que se crispó el ambiente, surgiendo incidentes callejeros además de conspiraciones contra la República. En diciembre de 1931, los republicanos moderados abandonaron el gobierno, descontentos con los artículos aprobados sobre la religión. Encabezó la presidencia de la República Niceto Alcalá Zamora, acompañado de Manuel Azaña como presidente del Gobierno. Este último continuó durante este periodo con importantes labores reformadoras:
- Reforma Agraria: Procuraba aumentar la producción y mejorar la vida de los campesinos. Se aplicó una ley que autorizaba la expropiación con indemnización de los latifundios sin cultivar para ser repartidos entre campesinos sin tierras en régimen de arrendamiento. Sin embargo, su aplicación fue lenta y limitada, ya que el Instituto de Reforma Agraria (IRA) no poseía suficiente presupuesto, lo que provocó que resurgiera la conflictividad social en el campo.
- Autonomía Catalana: Concesión del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932 y la creación de la Generalitat.
- Reforma Militar: Se disminuyó el número de oficiales y el tiempo de servicio militar, además de exigirle a los mandos del ejército lealtad a la República, ofreciendo la posibilidad de pasar a la reserva con sueldo íntegro a quien no lo hiciera.
- Reforma Educativa: Se pensaba que la educación era la mejor vía para la mejora social, aumentando así el presupuesto del Estado destinado a la creación de escuelas y contratación de maestros.
- Reformas Laborales: Se estableció un salario mínimo y seguros de accidente, entre otras medidas impulsadas por el ministro Largo Caballero.
- Legislación Civil: Se reguló el matrimonio civil y el divorcio.
Este gobierno tuvo que hacer frente a una fuerte oposición encabezada por grandes terratenientes, altos cargos de la Iglesia y sectores del ejército, que consideraban estas reformas muy radicales. Además, sindicatos como la CNT y anarquistas presionaban por una revolución social aún más profunda.
En agosto de 1932, se produjo un intento de golpe de estado encabezado por el general Sanjurjo (la “Sanjurjada”), pero fracasó. También se originaron levantamientos campesinos debido a la lentitud de la reforma agraria. En 1933 era evidente la inestabilidad política y social. Sumado a que los partidos de derechas se habían reagrupado en la CEDA, llevó a que en septiembre Azaña dimitiera y Alcalá Zamora ordenara convocar nuevas elecciones.
El Bienio Conservador (1933-1935)
El resultado de las elecciones convocadas por Alcalá Zamora otorgó la victoria a los partidos de centro-derecha. El Partido Radical de Alejandro Lerroux formó gobierno con el apoyo parlamentario de la CEDA de José María Gil Robles.
Este nuevo gobierno modificó o suspendió muchas de las reformas del bienio progresista: paralizó la reforma agraria y concedió una amnistía a los participantes del golpe de estado de Sanjurjo, además de permitirles regresar a sus puestos dentro del ejército.
La tensión proseguía aumentando entre derechas e izquierdas. En octubre de 1934, esta tensión se materializó cuando Lerroux nombró a tres ministros de la CEDA en el gobierno. Los partidos de izquierdas y sindicatos respondieron convocando una huelga general revolucionaria para contrarrestar lo que consideraban un peligro fascista para la República. Esta revolución triunfó especialmente en Asturias, donde las organizaciones obreras ocuparon la cuenca minera con el objetivo de crear un gobierno revolucionario, pero fue duramente reprimida por el ejército, dirigido por el general Franco.
En Cataluña, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. Tras el fracaso de la intentona debido a la intervención militar, la autonomía catalana fue suspendida, la Generalitat disuelta y los líderes del gobierno catalán encarcelados.
Tras sofocar las revoluciones, el gobierno entró en crisis. Las diferencias ideológicas entre los socios de gobierno, sumadas a escándalos de corrupción que afectaron al Partido Radical de Lerroux (como el del estraperlo, relacionado con la legalización de salones de juego), hicieron que se disolviera la coalición gubernamental y se convocaran nuevas elecciones en febrero de 1936.
El Frente Popular (Febrero-Julio 1936)
Los partidos de izquierdas (socialistas, comunistas, republicanos de izquierda y algunos nacionalistas) se unieron en una coalición electoral llamada Frente Popular para presentarse a las elecciones de febrero de 1936, en las cuales resultaron victoriosos. Este nuevo gobierno, presidido inicialmente por Azaña, reemprendió las políticas reformistas del primer bienio y liberó a los presos políticos de la Revolución de Octubre de 1934.
Por otro lado, en los partidos de derecha había ganado peso la figura de José Calvo Sotelo (líder de Renovación Española) y la de José Antonio Primo de Rivera, líder del partido fascista Falange Española.
En mayo de 1936, Niceto Alcalá Zamora fue destituido como presidente de la República y sustituido por Manuel Azaña. La conflictividad social aumentó drásticamente en forma de huelgas, ocupaciones de tierras, incendios de iglesias y enfrentamientos callejeros violentos entre militantes de organizaciones obreras y falangistas.
Mientras tanto, un grupo de militares, dirigidos principalmente por el general Mola, conspiraba contra la República. La tensión llegó a su punto álgido en julio de 1936: el 12 de julio fue asesinado el teniente de la Guardia de Asalto José del Castillo (simpatizante socialista) por pistoleros de extrema derecha. Como represalia, un día después, compañeros de Castillo asesinaron al destacado líder derechista José Calvo Sotelo. Este hecho precipitó la sublevación militar que se estaba preparando, iniciándose en el Protectorado español de Marruecos el 17 de julio, dirigida por Francisco Franco, y extendiéndose a la península al día siguiente.
Sublevación Militar y Guerra Civil (1936-1939)
La sublevación del ejército en África se trasladó a la península el 18 de julio de 1936. El golpe de estado, protagonizado inicialmente por generales como Sanjurjo (que murió en accidente aéreo al inicio), Franco y Mola, fue apoyado por gran parte del ejército, carlistas (requetés), monárquicos, conservadores, falangistas y miembros influyentes de la Iglesia Católica.
Tras el fracaso parcial del golpe, España quedó dividida en dos zonas enfrentadas: el bando republicano (leal al gobierno del Frente Popular) y el bando nacionalista o sublevado.
Situación en Ambas Zonas
Zona Republicana
La autoridad del gobierno republicano prácticamente desapareció en los primeros momentos. Sindicatos y partidos de izquierda aprovecharon para llevar a cabo una revolución social, especialmente en Cataluña y Aragón, con la colectivización de tierras y fábricas. Se organizaron milicias populares formadas por civiles para defender la República, pero carecieron de planificación militar coordinada e incluso se enfrentaron entre sí (como en los Hechos de Mayo de 1937 en Barcelona). Esto derivó finalmente en la creación de un Ejército Popular de la República en el que se intentaron integrar las milicias bajo un mando unificado.
La zona republicana pronto empezó a sufrir escasez de recursos agrarios, aunque el gobierno republicano controlaba las reservas de oro del Banco de España y las principales zonas industriales al principio.
Zona Nacionalista
En la zona sublevada, para unificar el mando militar y político, se creó en Burgos la Junta de Defensa Nacional. En otoño de 1936, esta junta nombró a Francisco Franco Generalísimo de los ejércitos y Jefe del Gobierno del Estado, concentrando progresivamente todos los poderes. Las distintas fuerzas políticas que apoyaron la sublevación (falangistas, carlistas, monárquicos, etc.) fueron unificadas por decreto en abril de 1937 en un partido único: Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS).
Desarrollo del Conflicto
La incapacidad de la República para sofocar rápidamente la sublevación, los profundos conflictos sociales existentes desde antes del golpe y la división de España en dos bandos irreconciliables llevaron al estallido de una cruenta Guerra Civil.
La guerra se internacionalizó pronto. Los nacionalistas recibieron ayuda militar crucial (armas, aviones, soldados) de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini. Los republicanos obtuvieron asesoramiento militar y material bélico (con condiciones onerosas) de la URSS de Stalin, además del apoyo de las Brigadas Internacionales.
El jefe de gobierno al inicio del golpe, Casares Quiroga, ordenó disolver las guarniciones rebeldes, pero pronto dimitió ante la magnitud de la sublevación y el temor a armar al pueblo. Le sucedió brevemente Diego Martínez Barrio, quien intentó negociar una rendición con el general Mola, pero este la rechazó. Fue sustituido por José Giral. Al no contar con un ejército leal suficiente, Giral tomó la decisión crucial de entregar armas a las organizaciones obreras (sindicatos y partidos), que formaron las milicias. El aparato estatal republicano se desplomó en los primeros meses de la guerra.
La Represión y el Terror
Ambos bandos ejercieron una brutal represión en las retaguardias:
- Terror Rojo (Zona Republicana): Especialmente en los primeros meses, se desató un terror incontrolado a manos de comités revolucionarios, milicias y tribunales populares. Sucedieron numerosos asesinatos, asaltos a prisiones (como el asalto a la Cárcel Modelo de Madrid), y las prácticas de “sacas” y “paseos” de presos considerados enemigos de la República o de la revolución social que experimentaban anarquistas, ugetistas y miembros del POUM.
- Terror Blanco (Zona Nacionalista): En el bando nacional, se experimentó una represión sistemática y planificada desde el principio, adoptando también la forma de las “sacas” y los “paseos”. A medida que avanzaba la conquista de territorios, las masacres fueron a menudo masivas y organizadas por las autoridades militares. Todo esto fue posible gracias a la progresiva concentración de poderes en Franco, cuyo poder se había reforzado aún más tras las muertes accidentales de otros posibles líderes como Sanjurjo, Mola y la ejecución de Primo de Rivera en la zona republicana.
Consecuencias de la Guerra Civil
La Guerra Civil Española (1936-1939) tuvo profundas y duraderas consecuencias:
- Demográficas: Se contabilizaron cientos de miles de muertes (en combate, por la represión, hambre y enfermedades), además de un drástico descenso en la natalidad y un masivo exilio republicano al finalizar la contienda.
- Económicas: La guerra supuso un enorme descenso de la renta por habitante, la destrucción de infraestructuras, viviendas, tejido industrial y agrícola. Al finalizar la guerra, la escasez de alimentos era generalizada, por lo que las nuevas autoridades franquistas establecieron la cartilla de racionamiento, que perduró durante años.
- Sociales y Culturales: El exilio republicano representó una inmensa pérdida intelectual, científica y cultural para España. La sociedad quedó fracturada y profundamente dividida.
- Políticas: La derrota de la República supuso el fin de la experiencia democrática y el establecimiento de una larga dictadura militar dirigida por Franco, que duraría casi 40 años (1939-1975).
- Morales: La guerra marcó traumáticamente a varias generaciones por la violencia sufrida, pero también por la dura represión posterior ejercida por el régimen franquista y la atmósfera de miedo y silencio impuesta en la España postbélica.