La Crisis de 1917 y el Agotamiento del Sistema de la Restauración
La crisis de 1917 fue uno de los momentos más críticos para el sistema político de la Restauración en España. Se dieron una serie de sucesos que revelaron la debilidad del régimen y la falta de cohesión entre los distintos sectores sociales y políticos:
Las Juntas de Defensa: A comienzos de 1917, los oficiales del Ejército formaron las Juntas de Defensa, principalmente porque estaban descontentos con el sistema de ascensos y salarios. Criticaban que los ascensos se daban por méritos de guerra y no por antigüedad, lo que dejaba a muchos oficiales de carrera fuera de las promociones. Además, la inflación derivada de la Primera Guerra Mundial había deteriorado sus sueldos. En junio de ese año, la Junta de Infantería de Barcelona publicó un manifiesto pidiendo cambios al gobierno. Ante esta presión, el gobierno de García Prieto dimitió, y el rey Alfonso XIII decidió nombrar a Eduardo Dato, del Partido Conservador, para formar un nuevo gobierno. Este gobierno tuvo que negociar con las Juntas de Defensa, reconociéndolas como representantes del Ejército y aceptando algunas de sus demandas.
La Asamblea de Parlamentarios: La oposición política, principalmente republicanos, socialistas y catalanistas, también aprovechó el descontento general para actuar. Desde febrero de 1917, las Cortes estaban cerradas por miedo a los debates conflictivos sobre la situación del país. El líder de la Lliga Catalana, Cambó, exigió que se reabrieran las Cortes, pero al no recibir respuesta, se convocó una Asamblea de Parlamentarios en Barcelona. A pesar de la convocatoria masiva (más de 700 parlamentarios fueron llamados), solo asistieron 71 personas, en su mayoría de ideologías progresistas. La Asamblea pedía un cambio de régimen, la creación de un gobierno provisional y la convocatoria de Cortes constituyentes. Sin embargo, la Asamblea no logró unificar a los diferentes grupos y fue disuelta por la Guardia Civil por orden del gobierno. Esto mostró la fractura interna entre los sectores más reformistas y el gobierno de la Restauración.
La huelga general: En el mismo contexto de protesta, los sindicatos UGT y CNT convocaron una huelga general a finales de 1917 para exigir mejoras en las condiciones laborales y salarios. Este movimiento fue visto como un intento de los sectores obreros de acabar con el régimen político vigente, formando un gobierno provisional republicano. Sin embargo, la huelga fracasó. A pesar de la inicial unidad entre los sindicatos, la Lliga, por miedo a una revolución obrera, se alejó de la Asamblea de Parlamentarios y pactó con el gobierno. El Ejército y la Guardia Civil intervinieron con fuerza, y la huelga fue sofocada con violencia. Más de 70 muertos y más de 2,000 detenidos fueron el resultado de este conflicto.
En conjunto, estos eventos mostraron la creciente división en el país y el debilitamiento de un sistema político que no lograba resolver los problemas sociales, políticos y económicos. Aunque el gobierno de Dato salió victorioso, la crisis de 1917 dejó claro que el sistema de la Restauración ya no era capaz de mantenerse sin reformas profundas.
El Hundimiento del Régimen de la Restauración
Después de la crisis de 1917, el sistema de la Restauración se fue desintegrando debido a varios factores clave:
Inestabilidad política: A partir de 1918, los gobiernos de concentración fueron una respuesta a la crisis, pero estos gobiernos se caracterizaron por su inestabilidad. Durante los cinco años siguientes, España tuvo hasta 12 gobiernos diferentes, debido a la división de los partidos políticos y la falta de consenso. Esta rotación constante de gobiernos reflejaba la incapacidad del sistema para dar soluciones a los problemas del país. Entre estos gobiernos, los más relevantes fueron los presididos por José Sánchez Guerra, Eduardo Dato y Manuel García Prieto.
La Lliga catalana y la escisión del nacionalismo catalán: La Lliga Regionalista, que había sido uno de los apoyos clave del sistema, comenzó a alejarse de los sectores más conservadores y se unió a los gobiernos de concentración. Sin embargo, esta postura hizo que se fragmentara el nacionalismo catalán. En 1922, surgieron nuevas formaciones más radicales, como Acció Catalana, liderada por un sector más izquierdista, y Estat Català, fundado por Francesc Macià, que abogaba por la independencia de Cataluña.
La conflictividad social: La situación económica tras la Primera Guerra Mundial empeoró. A pesar del auge de las exportaciones durante la guerra, el desabastecimiento y el aumento de los precios nacionales provocaron un fuerte malestar social. Los sindicatos, sobre todo la CNT (anarquista) y la UGT (socialista), se radicalizaron, y en ciudades como Barcelona, Madrid, Bilbao y Asturias se registraron numerosas huelgas. En 1919, la huelga de La Canadiense, en Barcelona, paralizó gran parte de la industria de la ciudad y obligó al gobierno a aprobar la jornada laboral de ocho horas. Sin embargo, la violencia y la represión aumentaron, y el pistolerismo (enfrentamientos violentos entre obreros y patronos) se convirtió en una constante en el país.
El desastre de Annual (1921): Uno de los eventos más traumáticos para España fue la derrota en la guerra de Marruecos, particularmente la batalla de Annual en julio de 1921. Más de 13,000 soldados españoles fueron masacrados por las fuerzas de Abd-el-Krim. La noticia de la derrota causó un gran escándalo y generó una crisis de confianza en el gobierno y en el Ejército. La sociedad española exigió responsabilidades, y la monarquía de Alfonso XIII quedó gravemente afectada.
El cúmulo de estos problemas, junto con la creciente violencia social y la inestabilidad política, llevó al final del régimen parlamentario. En 1923, el descontento generalizado culminó en el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera, quien, apoyado por el Ejército y con el consentimiento tácito del rey, instauró una dictadura militar, poniendo fin al sistema de la Restauración.
Política Económica y Social durante la Dictadura de Primo de Rivera
Política económica: La política económica durante la dictadura de Primo de Rivera se basó en una fuerte intervención del Estado en todos los sectores de la economía. El objetivo principal era asegurar que el país estuviera bajo control económico, y para ello, el gobierno puso en marcha varias medidas que hicieron que España fuera uno de los países más protegidos de Europa en cuanto a economía. Entre las medidas más destacadas están:
Control de la economía: El gobierno controlaba todos los sectores productivos. Esto significaba que cualquier empresa que quisiera operar en el país necesitaba una autorización del gobierno, lo que les daba un poder enorme sobre los negocios.
Subvenciones a empresas nacionales: Se dieron ayudas públicas a empresas españolas para fomentar la producción interna y reducir la dependencia del exterior.
Proteccionismo aduanero: El gobierno aumentó las tarifas aduaneras para proteger las industrias españolas de la competencia extranjera. España se convirtió en el segundo país de Europa con los impuestos aduaneros más altos (solo superada por la Unión Soviética).
Creación de monopolios: Se crearon grandes monopolios estatales, como CAMPSA (para controlar todo lo relacionado con el petróleo) y Telefónica (que tenía el objetivo de controlar las telecomunicaciones en el país, aunque no lo logró por completo debido al atraso tecnológico de España).
Obras públicas: Se construyeron muchos embalses y se desarrollaron redes de carreteras para modernizar la infraestructura, mejorar la irrigación de tierras agrícolas y favorecer el tráfico con la llegada del automóvil.
El impacto económico fue positivo durante los primeros años, ya que España vivió un crecimiento económico, impulsado también por la bonanza mundial de los años 20. Sin embargo, la dictadura dejó algunos puntos negativos, como el endeudamiento del Estado y el hecho de que se desatendió el sector agrícola, lo que creó desequilibrios económicos. Además, la crisis mundial de 1929 afectó gravemente a la economía española.
Política social: En cuanto a la política social, el régimen de Primo de Rivera intentó controlar y regular las relaciones laborales a través de un modelo corporativo. En lugar de fomentar sindicatos de clase, el gobierno creó organismos llamados Comités Paritarios, en los cuales se sentaban a negociar los patronos, los obreros y un delegado gubernamental. El objetivo era que las disputas laborales se resolvieran de manera más ordenada y sin recurrir a huelgas.
Este sistema fue criticado por varios sectores. Los anarquistas, que querían un sistema sin ninguna intervención del Estado, se opusieron rotundamente, al igual que algunos socialistas más radicales. Sin embargo, los socialistas más moderados, como los de la UGT, decidieron participar en estos comités para mejorar las condiciones de los trabajadores. Este modelo ayudó a reducir las huelgas, y la situación laboral fue algo más estable durante el régimen, aunque no estuvo exento de tensiones
Etapas de la Dictadura de Primo de Rivera
La dictadura de Primo de Rivera se puede dividir en dos etapas: el Directorio Militar (1923-1925) y el Directorio Civil (1925-1930).
1. Directorio Militar (1923-1925)
El golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923, apoyado por el rey Alfonso XIII, instauró un gobierno militar con el objetivo de resolver los problemas más graves que amenazaban a España en ese momento. El gobierno estaba formado solo por militares, con 9 generales y un contralmirante.
Orden público: Durante esta etapa, Primo de Rivera consiguió restablecer el orden y reducir la violencia social, pero para ello tuvo que suprimir muchas libertades y derechos constitucionales. Se prohibieron las huelgas y se instauró un control policiaco muy estricto, suspendiendo la Constitución de 1876.
Caciquismo: Para luchar contra la corrupción política (el caciquismo), se disolvieron los ayuntamientos y se aprobó el Estatuto Municipal en 1924, que permitía que los cargos municipales fueran nombrados por los gobernadores militares. Aunque algunas corrupciones fueron destapadas, los mismos militares también cayeron en prácticas corruptas.
Nacionalismo: Primo de Rivera adoptó una postura muy centralista, rechazando los símbolos nacionales de Cataluña, como la lengua, la bandera y el himno. Este enfoque no resolvió el problema del nacionalismo, sino que lo empeoró, ya que terminó enfrentando a los nacionalistas moderados con la monarquía.
Marruecos: En 1925, la intervención militar conjunta con Francia en Marruecos, en la zona de Alhucemas, terminó con la rendición de Abd-el-Krim y la pacificación de la región. Este éxito aumentó mucho la popularidad de Primo de Rivera en el país.
2. Directorio Civil (1925-1930)
Tras resolver los problemas más urgentes, Primo de Rivera cambió de enfoque y formó un gobierno con participación de civiles. Sin embargo, en lugar de retirarse y restaurar la democracia, trató de perpetuarse en el poder, lo que llevó a la creación de un régimen más autoritario.
Unión Patriótica: En 1924, creó un partido único, la Unión Patriótica, que se definía como monárquico, autoritario y antiparlamentario. Aunque la UP fue diseñada para ser la base de su régimen, no logró ganar apoyo popular y se convirtió más en una herramienta de propaganda oficial.
Asamblea Nacional Consultiva: En 1927, se creó esta institución para sustituir a las Cortes. Aunque parecía un paso hacia un sistema más institucionalizado, la Asamblea no tenía poder legislativo, sino que solo asesoraba al dictador. Estaba compuesta por 400 miembros nombrados por Primo de Rivera, incluyendo militares, empresarios y representantes de la Iglesia.
Nueva Constitución: A finales de 1929, se elaboró un proyecto de nueva constitución. Aunque se terminó el texto, la dictadura ya estaba en plena decadencia y la propuesta nunca llegó a implementarse.
Causas, Apoyos y Oposición de la Dictadura de Primo de Rivera
Causas de la instauración: La dictadura de Primo de Rivera no surgió de la nada, sino que fue el resultado de varias tensiones acumuladas durante los últimos años del reinado de Alfonso XIII. Las principales causas incluyen:
El agotamiento del sistema de la Restauración: El sistema político de la Restauración, que se basaba en el turno pacífico entre conservadores y liberales, ya no funcionaba. La división entre estos dos partidos y su incapacidad para resolver los problemas del país (como las huelgas y las crisis sociales) llevaron a una situación insostenible. Los gobiernos de concentración que surgieron después de la crisis de 1917 tampoco pudieron estabilizar el país.
El desastre de Annual y la crisis en Marruecos: La derrota en la batalla de Annual (1921) humilló al ejército y afectó gravemente la moral del país. La crisis en el Rif y la incapacidad del gobierno para resolverla fueron factores que impulsaron el golpe de estado.
Desorden social y conflictos laborales: El auge de las huelgas, el pistolerismo y la sensación de que España podría estar al borde de una revolución social crearon una atmósfera de inestabilidad.
Apoyos de la dictadura: Primo de Rivera no hubiera podido mantenerse en el poder sin el apoyo de ciertos sectores de la sociedad:
El ejército: Aunque no fue un apoyo unánime, el ejército estuvo fundamentalmente detrás de Primo de Rivera, especialmente después del desastre de Annual. Muchos militares pensaron que el golpe era la única forma de restaurar el orden.
La monarquía de Alfonso XIII: Aunque su apoyo fue ambiguo al principio, el rey Alfonso XIII veía en Primo de Rivera una figura que podría salvar la monarquía y poner fin a la inestabilidad.
Conservadores y católicos: El régimen recibió el apoyo de la Iglesia y sectores conservadores que querían frenar el auge de los movimientos republicanos y de izquierda.
Empresarios: En especial los de Cataluña, que querían frenar el auge del anarquismo y restablecer el orden en las grandes ciudades como Barcelona.
Oposición al régimen: La oposición creció con el tiempo y se divide en:
Los partidos tradicionales (conservadores y liberales): Se sentían atacados por Primo de Rivera, que criticaba su ineficacia y corrupción, por lo que comenzaron a conspirar para derrocarlo.
Republicanos: La Alianza Republicana y otros grupos republicanos se oponían a la dictadura, viéndola como un obstáculo para la instauración de la República.
Socialistas y anarquistas: Aunque los socialistas inicialmente colaboraron en algunos aspectos (para aprovechar las oportunidades laborales), a partir de 1928 se convirtieron en una de las principales fuerzas de oposición. Los anarquistas (principalmente la CNT) eran igualmente hostiles, aunque divididos.
Catalanistas: Aunque al principio algunos catalanistas moderados apoyaron el régimen, la represión contra el catalán y las tradiciones catalanas llevó a un distanciamiento. Los nacionalistas radicales, como los de Estat Català, se opusieron desde el principio.
Evolución Política entre 1902 y 1914: La “Revolución desde Arriba”
Entre 1902 y 1914, España experimentó una serie de cambios políticos que, aunque no alteraron el sistema de la Restauración en profundidad, marcaron el camino hacia su crisis posterior. Durante este período, el proceso de cambio fue liderado desde arriba, principalmente por la monarquía y los líderes de los grandes partidos.
La llegada de Alfonso XIII (1902): El reinado de Alfonso XIII comenzó oficialmente en 1902, y se consolidó el sistema político de la Restauración con el “turno pacífico”. Este turno era el pacto entre los partidos conservador y liberal para alternarse en el poder de forma tranquila, sin alteraciones políticas importantes. Sin embargo, a lo largo de esta etapa, el rey comenzó a involucrarse más activamente en la política, lo que acentuó la concentración de poder en su figura.
La “revolución desde arriba”: Durante este tiempo, algunos intentaron introducir reformas en el sistema para evitar su descomposición. Un ejemplo claro fue la “revolución desde arriba” promovida por Antonio Maura, quien fue presidente del gobierno en varias ocasiones. Maura intentó modernizar el sistema político y eliminar las corruptelas del caciquismo, implementando reformas electorales y políticas. Intentó crear una monarquía más fuerte y un sistema político más eficiente, pero su enfoque autoritario y su rechazo a la participación de los sectores más progresistas generó resistencias.
La creciente tensión social y el regionalismo: A pesar de los esfuerzos de Maura y otros, la protesta social crecía. Las tensiones laborales, especialmente en las grandes ciudades como Barcelona, aumentaban debido a las malas condiciones de vida de los trabajadores. También hubo un aumento de los movimientos regionalistas, especialmente en Cataluña, donde el nacionalismo catalán comenzó a hacerse más visible, pidiendo más autonomía y poder para la región.
La Semana Trágica de 1909: Uno de los mayores episodios de conflicto social durante este período fue la Semana Trágica de 1909, en la que estallaron violentos enfrentamientos en Barcelona debido al reclutamiento forzoso de trabajadores para la guerra en Marruecos. Esta protesta, que se extendió por toda Cataluña, mostró el rechazo generalizado de la clase obrera a la guerra y la situación social, además de exponer las debilidades del sistema político.
A pesar de los intentos de reformas desde el poder, la desigualdad social y la incapacidad de integrar a todos los sectores del país llevaron al sistema de la Restauración a una crisis cada vez más profunda. Los cambios realizados durante este período no fueron suficientes para evitar los conflictos que estallarían con la crisis de 1917 y, más tarde, el colapso definitivo en 1923.