La Gloriosa Revolución y el Gobierno Provisional (1868-1871)
El malestar político, económico y social que se arrastraba desde años atrás condujo al pronunciamiento del almirante Juan Bautista Topete en 1868. El modelo político isabelino, en torno a los partidos moderado y unionista, se había agotado. Una coalición de fuerzas progresistas, demócratas y unionistas descontentos firmaron en 1866 el Pacto de Ostende, que fue el primer episodio de un movimiento que acabó con el reinado de Isabel II.
El levantamiento militar de septiembre dio paso a un movimiento revolucionario conocido como La Gloriosa. Esta revolución tuvo algunas peculiaridades:
- Fue resultado de una alianza entre progresistas y unionistas con la aprobación de los demócratas.
- Aunque intervinieron militares de prestigio, hubo una presencia destacada de civiles de las clases burguesas y medias.
- El objetivo era derrocar a la reina, no acabar con un gobierno.
- La difusión fue rápida y su éxito dio lugar a un amplio programa de reformas.
Fue una revolución «falseada», pues las juntas revolucionarias y los movimientos de base popular amparados por los demócratas fueron pronto excluidos. La incapacidad para hacer frente a la sublevación tuvo su reflejo en el combate del 28 de septiembre con tropas sublevadas, al mando de Serrano, y las fieles a la reina, dirigidas por el general Novaliches. Esta batalla tuvo lugar en el puente de Alcolea. El triunfo fue para los sublevados, lo que provocó que el 30 Isabel II abandonara con su corte el país en dirección a Francia.
El 3 de octubre se encomendó al general Serrano la formación de un gobierno provisional tras la llegada del general Prim. El 13 de octubre se establecía la disolución de las juntas.
Peticiones populares y promesas:
- Supresión del impuesto de consumo.
- Emancipación de los hijos de esclavos nacidos tras la revolución.
- Decreto de libertad de enseñanza y reforma de la segunda enseñanza.
- Decreto de libertad de imprenta.
El 25 de octubre el gobierno se manifestaba a la nación, su programa de reformas cuyos pilares era el sufragio universal y las libertades religiosas, de enseñanza, de imprenta. Este programa se definía como orden social conservador de carácter burgués.
La Regencia de Serrano (1869-1871)
La Constitución de 1869
Establecía en el preámbulo la soberanía nacional de base popular y proclamaba la división de poderes y una amplia declaración de derechos. De su contenido destacaban los siguientes aspectos:
Regulaba todos los derechos individuales que reconocía, incluso «cualquier otro no consignado expresamente». Esos derechos eran los de libertad de cultos, de reunión y asociación, de residencia, de enseñanza, de expresión y de inviolabilidad del domicilio. Si se hacía uso indebido de esos derechos, estaba prevista su suspensión, pero solo mediante una ley. La libertad de cultos suscitó un encendido debate entre el canónigo Manterola, defensor a ultranza de los privilegios de la Iglesia.
Se establecía el sufragio universal como la conquista política más destacada de la revolución de 1868, tal y como señalaba el art. 16, a lo que se opuso -sin éxito- el diputado conservador Cánovas, que quería establecer limitaciones a este derecho.
Se instauró un sistema bicameral. El Senado se elegía por sufragio universal indirecto, pero solo podían ser senadores los mayores contribuyentes y las altas rentas, lo que le daba un resabio censitario. El Congreso estaba integrado por un diputado por cada 40.000 habitantes, elegido por sufragio universal.
El rey tenía atribuciones semejantes a las de constituciones anteriores, pero el art. 33 aclaraba que esa monarquía estaba sujeta a la soberanía nacional, de la que emanaban todos los poderes del Estado, incluso los del monarca. Era una monarquía de nuevo cuño.
Los Problemas de la Regencia
El poder ejecutivo tuvo que hacer frente a problemas internos y exteriores que complicaron su devenir:
- Una guerra colonial en Cuba que se había iniciado en 1868.
- La oposición activa de los carlistas y los alfonsinos, cada uno por razones contrapuestas. Los carlistas ya no tomaron parte en la votación de junio de 1869 para aprobar la nueva constitución, y dos meses antes habían comenzado a formarse partidas armadas en algunas provincias.
- El permanente acoso de los republicanos, que no aceptaron la solución monárquica de la constitución, lo que se plasmó en el Pacto de Tortosa de 18 de mayo de 1869 con levantamientos armados en Cataluña, Aragón y Valencia durante el verano de ese año.
- El descontento de las capas populares urbanas y rurales, que veían sin respuesta sus demandas. Esta etapa estuvo plagada de convulsiones sociales y movimientos revolucionarios.
En Busca de un Nuevo Rey
La elección del nuevo rey, que no fuera la de los Borbones. Llegó a haber cinco candidatos, cuatro de ellos desechados por diversas razones, lo que dejó abierta la candidatura de Amadeo de Saboya como nuevo rey de España. La derrota de Francia en la guerra contra Prusia, con la desaparición del Segundo Imperio francés, era un elemento desestabilizador, y en política interior la oposición de los republicanos y los partidarios del duque de Montpensier, detrás de cuya candidatura estaba la Unión Liberal y parte del ejército, amenazaban la estabilidad del gobierno presidido por Prim.
Por todo ello, Prim agilizó la proclamación del nuevo candidato oficial, Amadeo, tras la aceptación de la casa de Aosta en octubre y ante el temor de las consecuencias de la ocupación de Roma y su incorporación al nuevo reino de Italia, así como la proclamación de la República en Francia. El resultado de la votación dio un claro triunfo al candidato propuesto: 191 votos para Amadeo de Saboya, frente a 27 de Monstpensier y 8 a Espartero, mientras los republicanos emitieron 63 votos contrarios.
El Reinado de Amadeo I (1871-1873)
Amadeo fue elegido por el general Prim que quería evitar la proclamación de la república. Prim murió en Madrid y desapareció el valor de Amadeo y sin él su reinado fue un desierto. No se supo quién asesinó a Prim. Pronto sufrió el menosprecio o la indiferencia de los altos mandos militares y de la aristocracia.
Uno de los principales problemas políticos fue la división interna en los partidos que apoyaban a Amadeo. Dentro del progresismo se formaron 2 tendencias:
- Una más conservadora, con Sagasta a la cabeza: eran los llamados constitucionalistas, que tuvieron el apoyo de los unionistas de Serrano.
- Otra más reformista, dirigida por Ruiz Zorrilla, los radicales, a la que se unieron los cimbrios, provenientes del partido demócrata que se había escindido entre los que defendían la monarquía y los partidarios de la república.
Ambas facciones se enfrentaron, lo que hacía inviable la acción de gobierno. Esto llevó a sucesivas crisis de gobierno que acabaron con las presidencias de Ruiz Zorrilla, Sagasta y Serrano. Por otro lado, existía una gran agitación sociopolítica derivada de los efectos de la Comuna de París y la difusión de los principios de la I Internacional en España. El miedo a la revolución proletaria empujó a Sagasta a adoptar medidas represivas contra las organizaciones obreras.
A toda esta inestabilidad política y social contribuyó la importante oposición de los republicanos federales, cada vez más radicalizados. A todos estos problemas se unía el estallido de otra rebelión carlista y la guerra de Cuba. Carlos había entrado en territorio español pero tras la derrota carlista en Oroquieta, se firmó el Convenio de Amorebieta, por el que Serrano concedía indulto general a los insurgentes, lo que le valió serias críticas. Carlos entró de nuevo en España. La forma en que se produjo la guerra y las peculiaridades del territorio permitieron la creación de un Estado alternativo en el norte del país.
La ideología carlista del Sexenio, de base romántica, idealizaba el mundo rural y las tradiciones, todo ello teñido de un intenso catolicismo, un autoritarismo monárquico y la defensa de los fueros. La centralización establecida en 1876 tras el fin de la guerra, acabó con los restos del sistema foral vasco y abrió el camino para la transformación, durante el periodo de la restauración, del viejo fuerismo en el nacionalismo de base étnica, católica y xenófoba.
En la guerra de Cuba (1868) el gobierno se enfrentó tanto a los independentistas de Carlos Manuel de Céspedes como al «partido español». El malestar en el ejército se acrecentó por el nombramiento del general Hidalgo como capitán general de las Vascongadas. Este nuevo foco de enfrentamiento colma la paciencia del rey y el día 10 de febrero de 1873 renunció a la corona. Congreso y senado proclaman república.
La Primera República (1873-1874)
El esfuerzo para construir un nuevo modelo de Estado tropezó con múltiples dificultades:
Una era la cuestionada legitimidad de su origen, al haberse proclamado en sesión conjunta de ambas cámaras, constituida en Asamblea Constituyente, algo que no permitía la Constitución de 1869. Otra dificultad fue la diversidad de corrientes políticas y proyectos que defendían radicales y federales, por un lado, y las distintas tendencias dentro del federalismo, por otro.
El cantonalismo surgió por dos causas: como reacción defensiva ante la posible derechización de la república y como medio de presión para acelerar la implantación de la república federal. Como movimiento social respondió a diversas demandas sociales y políticas cuyo objetivo común era establecer el federalismo hasta sus últimas consecuencias. Se basaba en la democracia directa, la autonomía de municipios y diputaciones, la supresión de consumos y quintas, el reparto de la tierra, un anticlericalismo difuso y la defensa de los intereses de las clases medias.
La Constitución de 1876
Pretendía que la constitución se redactara de una forma lo suficientemente abierta y flexible que permitiese la alternancia en el gobierno de los dos grandes partidos que aceptaban el sistema restauracionista: el suyo (Conservador) y el Liberal.
Sus puntos principales son:
Derechos a la libertad individual, inviolabilidad del domicilio, libre expresión, petición, asociación, reunión. Pero estos derechos fueron regulados mediante leyes orgánicas de una forma mucho más restringida que en la constitución de 1869.
Mayores poderes para el monarca que en la constitución precedente: el rey nombra y cesa libremente a los miembros del Gobierno (sin que sea necesario que éstos tengan la confianza de las cámaras), así como a una parte de los senadores; es el jefe máximo del Ejército; tiene la iniciativa legislativa (junto con las dos cámaras); puede disolver las Cortes…. En definitiva, el monarca disfruta de unas atribuciones que ya entonces tenían muy pocos reyes europeos. Esta participación activa en la toma de decisiones políticas someterá a la figura del rey a un gran desgaste.
Confesionalidad católica del Estado Español, que se compromete al mantenimiento del culto y del clero.
Pero al mismo tiempo se tolera el ejercicio de cualquier otro culto en privado (art. 11).
La soberanía reside “en las Cortes con el Rey” (y no en la Nación, que es lo propio del progresismo).
Cortes bicamerales. La mitad de los senadores será designada por el Rey (de entre la nobleza, el alto clero y los grandes contribuyentes) y la otra es electiva. El Congreso será elegido por los ciudadanos que tengan ese derecho. El art. 28 está redactado de forma ambigua, por lo que no se manifiesta con claridad si el sistema de elección de diputados es universal o restringido. La ley electoral de 1878 estableció el sistema censitario, de manera que en la práctica sólo podía votar el 2’1% de la población.
El Caciquismo
Otro elemento clave del sistema político de la Restauración fue la práctica del caciquismo. Consiste en la manipulación sistemática de las elecciones. La manipulación la hacían bien “comprando” los votos de los campesinos ignorantes, bien a través de la coacción o también directamente mediante la falsificación de los votos. Siempre ganaba el partido que le tocaba gobernar por turnos. Como los dos partidos de sistema ambos llevaron a cabo las practicas aciquiles. El candidato oficial, llamado “encasillado”, sabía que tenía ganada la elección antes de que ésta se realizara.
Como resultado de toda esta corrupción, con el tiempo se iría produciendo un abismo entre la ‘España oficial o legal” y la “España real”, la de la miseria en que vivían millones de españoles, de ínfimo nivel económico y cultural, y escasa conciencia política, creándose así el consiguiente aumento del descrédito hacia la política y los políticos por parte de la mayoría de la población. Pero tampoco debemos analizar el sistema desde una visión simplista. El caciquismo era mucho más que un recuento de artimañas electorales, coacciones, fraudes, pucherazos y sacos de duros que compraban votos y voluntades en un entorno rural pasivo y desmovilizado.
Las actitudes de conformidad y deferencia de los campesinos formaban parte de una estrategia que tenía un objetivo básico, la reproducción de la unidad familiar y el acceso a los recursos de la tierra y a los servicios de la comunidad local. Los vecinos de los pueblos, que percibían un Estado lejano y extraño, utilizaban los medios que tenían a su alcance. El cliente, a cambio de fidelidad, esperaba del patrón beneficios relacionados con la tenencia de tierra, el precio de los arrendamientos, préstamos de capital, empleos estables y reparto de jornales. Y también todas una serie de ventajas administrativas, utilizadas de un modo arbitrario, resumidas en una famosa sentencia: “al amigo el favor, al enemigo la ley”. Todo ello fue denunciado por los intelectuales regeneracionistas.
En 1885 murió el rey, estando su esposa María Cristina de Habsburgo embarazada. El hijo póstumo, futuro Alfonso XIII, nació al año siguiente. Su madre ejerció de regente hasta la proclamación de mayoría de edad en 1902. Con el fin de continuar la estabilidad del régimen de la Restauración, Cánovas y Sagasta acordaron en el llamado “Pacto del Pardo” institucionalizar el turnismo pacífico en el poder de los dos partidos.
La Práctica Política
El Dominio del Partido Conservador (1876-1881)
El recorte de libertades se plasma en medidas de control de la libertad de expresión y de imprenta. Mediante una férrea censura en la prensa, sobre todo la republicana, con cierres, suspensiones y juicios, se trató de acallar las protestas. La ley de imprenta de 1879 distinguió entre libros y folletos o ediciones periódicas, centrando su control sobre estas últimas. La libertad de reunión quedó regulada por la ley de junio de 1880, que establecía una división de partidos en legales e ilegales, lo que daba margen de maniobra para acciones represivas del gobierno. Esta ley fue derogada en 1881 por el Partido Liberal de Sagasta.
La ley electoral de 1878 marcó el carácter selectivo y autoritario del sufragio, pues redujo el censo de votantes a unos 800.000 españoles, hombres mayores de 25 años y que pagaran al Tesoro 25 pesetas anuales por contribución territorial. En la práctica, la ley privaba del derecho al voto a cinco de cada seis ciudadanos mayores de 25 años.
Esta etapa de gobiernos de Cánovas también permitió concluir varios conflictos pendientes desde la etapa del Sexenio la guerra carlista y la sublevación cubana.
- El conflicto carlista, centrado en el norte, se saldó con la derrota Carlos VII y la ley de 21 de Julio de 1876, por la cual se abolían los fueros de las provincias vascas. Con esta tercera derrota, el carlismo entró en una fase de decadencia y reajuste interno, sin capacidad para la vía militar, pero la solución canovista -a pesar de la aprobación en 1878 de los conciertos económicos con los territorios forales-dio lugar al fuerismo y al nacionalismo vasco en los años noventa del siglo.
- La guerra cubana, iniciada en 1868, adquirió nuevo rumbo con el envío de tropas en 1876 al mando de Martínez Campos, lo que permitió firmar la Paz de Zanjón (1878), que ponía fin al conflicto, que ha provocado más de 100.000 muertos. Se reconocieron algunas mejoras (amnistía, libertad de colonos y esclavos asiáticos), pero no concedía estatus de provincia española a la isla de Cuba. El problema estallará de nuevo dos años después, y de forma definitiva a partir de 1895.
La Consolidación del Sistema (1883-1885)
Tras la petición al monarca de la necesidad de un cambio en el poder, Alfonso XII optó por la alternancia, y de esa forma Sagasta formaba gobierno. Las líneas básicas del gobierno liberal, que aún era visto por las clases conservadoras como heredero del radicalismo democrático, fueron:
- Ejército y Marina. Se modernizaron con la ley de reclutamiento y reemplazo de 1883, las nuevas ordenanzas militares y la reorganización del Estado Mayor del Ejército.
- Hacienda. Sagasta apoyó una política librecambista que fue atacada por sectores proteccionistas, especialmente por los industriales catalanes y vascos, que se beneficiaban de la protección de sus productos frente a las importaciones exteriores. También mejoró el sistema monetario, lo que favoreció el papel de la peseta tras su depreciación.
- Administración local. Una ley de 1882 amplió el sufragio, pero el incumplimiento de su promesa de conseguir el sufragio universal propiciaría una crisis y la vuelta al poder del Partido Conservador en 1883. Se reorganizaron las finanzas de ayuntamientos y diputaciones.
- Libertad de imprenta. La ley de imprenta de 1883 sustituyó a la de 1879 y su impacto se mantuvo hasta la ley Fraga de 1966. Suprimió las legislaciones especiales que limitaban la libertad de la prensa, lo que favoreció la libertad de expresión.
- Instrucción. La reforma educativa planeada por Sagasta no se llevó a cabo en plenitud, ya que, aunque permitió que los profesores krausistas miembros de la Institución Libre de Enseñanza volvieran a sus cátedras, no se redujo la creciente presencia de la Iglesia en el sistema educativo.
La Regencia de María Cristina (1885-1902)
María Cristina ocupó el cargo hasta la mayoría de edad de su hijo Alfonso XIII, nacido en mayo de 1886. Varios aspectos destacan en estos años: la ebullición social, los problemas económicos, la inestabilidad política, el surgimiento del nacionalismo y la pérdida de las últimas colonias en 1898. El fallecimiento de Alfonso XII había puesto en peligro todo el sistema de la Restauración, porque, aunque la reina estaba embarazada, Alfonso XII no tenía aún un heredero varón y cabía la posibilidad de que Isabel II reclamase de nuevo el trono.
Para evitar el regreso de Isabel II al trono y asegurar la corona para el hijo de María Cristina, se llegó a un acuerdo de turno pacífico en el poder, en el llamado Pacto de El Pardo, por el que Cánovas cedía el gobierno al Partido Liberal. Con este turno pacífico el sistema se consolidaba, mientras que la Regente se mantuvo al margen del juego político. De esta forma la continuidad quedaba asegurada con la regencia de la reina viuda, la cual garantizó la sucesión de su hijo.
El Gobierno Largo Liberal (1885-1890)
Estas reformas fueron las siguientes:
- La ley de asociaciones de 1887 legalizó los sindicatos obreros, reguló la presencia pública de las órdenes religiosas y permitió la celebración en 1888 de los congresos fundacionales de la Unión General de Trabajadores (UGT) y del PSOE. Fue considerada en su momento como ley progresista y muy avanzada, ejemplo para otras legislaciones similares en Europa.
- La ley del jurado de 1888 favoreció la libertad de prensa al suprimir la censura previa e impedir que la jurisdicción militar actuara en delitos de difamación o calumnia.
- La ley de sufragio universal de 1890 estuvo envuelta en la polémica, pero su aprobación permitió integrar en el sistema a los republicanos posibilistas de Castelar. Sin embargo, su aprobación no condujo a la democracia, pues se mantuvo el fraude electoral y parlamentario.
- El código civil de 1889 y la legislación de procedimiento administrativo (1888-89) mejoraron el funcionamiento administrativo del Estado liberal. Culminaba así un proceso de codificación iniciado con el código de comercio aprobado en 1829, que fue reformado en 1885, y se cerraba con el código civil, última pieza del nuevo orden social burgués.
- La reforma del ejército fue otro de los asuntos que abordó el gobierno de Sagasta. La escasa eficacia de su organización, más pensada para mantener el orden público que para la defensa exterior, hacía necesario un cambio al que eran reacios los altos mandos militares. Las reformas del ministro Cassola con la Ley Constitutiva del Ejército buscaban acomodar esas fuerzas armadas a su tiempo, siguiendo el modelo del ejército prusiano. Pero la ley, después de debatirse en el Congreso en 1887-88, acabó siendo retirada y el ministro dimitió. Algunas de las reformas más polémicas, como el servicio militar obligatorio o el sistema
Glosario
- Cantonalismo: movimiento político durante la Primera República que pretendía dividir las diversas zonas de la península en estados soberanos. Sus influencias procedían del republicanismo federal más radical y el movimiento obrero.
- Federalismo: Doctrina política que propone la realización de un sistema de pactos entre los pueblos que conduzcan a la creación de un nuevo orden mundial.
- Sistema de quintas: era el sistema de reemplazo impuesto para prestar el servicio militar obligatorio.
- Consumos: impuestos sobre la compra de productos de primera necesidad.
- Voluntarios de la libertad: nombre que recibían los miembros de la milicia nacional durante el Sexenio como milicia urbana en defensa de la revolución.
- Cimbrios: Sector del partido demócrata que votó a favor de la monarquía.
- Ley de fugas: ejecución extrajudicial y alegal que se aplicaba en la supuesta huida de un detenido que era abatido a tiros con el pretexto de que quería escaparse.
- Pacto de El Pardo: supuesto acuerdo de 1885 entre Cánovas del Castillo y Sagasta para alternarse en el gobierno del estado. Se pretendía fortalecer el sistema de la Restauración.
- Caciques: eran el último del escalón de las clientelas políticas que formaban los partidos del turno y quienes se ocupaban de dirigir el voto de las personas del pueblo.
- Marxismo: Marx y Engels. Crítica al sistema capitalista y propugna la organización de los trabajadores en partidos políticos para la conquista del poder.
- Anarquismo: ideología que basa sus principios en la sustitución de la autoridad y jerarquía del estado por la solidaridad y apoyo mutuo de los individuos. Bakunin.
- Desastre del 98: pérdida de los últimos restos del imperio colonial español: Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
- Encasillado: diputados que han elegido para asegurar la mayoría parlamentaria al gobierno, se decide qué personaje va a salir elegido por cada distrito.
- Turno pacífico: sistema ideado por Cánovas del Castillo basado en el turno de los partidos conservador y liberal en el gobierno durante la Restauración.