La prehistoria y la edad antigua en la península ibérica
1.1 El paleolítico y el Neolítico
Se divide en Paleolítico y Neolítico. En el Paleolítico (1.400.000 – 5.000 a.C.) la sociedad era tribal y nómada, y su economía depredadora. Las etapas se dividen en:
- Inferior: Apareció el homo antecessor (primer homínido en Europa, descubierto en Atapuerca).
- Medio: Homo neanderthalensis, con el fuego y los enterramientos.
- Superior: Homo sapiens.
En el Neolítico (5.000 – 2.500 a.C.) la economía era productora, dominando la agricultura y la ganadería. La sociedad era sedentaria y se crearon los primeros poblados. Se hicieron avances en la cerámica, la rueda, el telar, la vela, etc. Se desarrolló el Megalitismo, con enterramientos funerarios como el Dolmen o el Tholos. Hacia el 2.500 a.C. se inicia la Edad de los Metales (cobre, hierro, bronce…).
Las pinturas rupestres se dividen en:
- Cantábrica (Altamira): Naturalismo, policromas, figuras aisladas y no hay representación de hombres.
- Levantina (Cogul): Esquemáticas, monocromas, figuras en grupos y sí hay representación de hombres.
Ambas tienen un carácter mágico.
1.2 Pueblos prerromanos
Los pueblos prerromanos en la península ibérica fueron:
- Tartessos (suroeste): Mineros, con monarquía (Argantonio). Un yacimiento arqueológico importante es El Carambolo.
- Celtas (centro y norte): Ganaderos, vivían en castros. Una escultura representativa son los Toros de Guisando.
- Iberos (Levante): Desarrollaron la escritura, agricultores, con reyezuelos. Una escultura destacada es la Dama de Elche.
Las colonizaciones de pueblos mediterráneos fueron realizadas por:
- Fenicios: Con objetivos comerciales. Fundaron colonias en Cádiz, Málaga y Almuñécar. Trajeron el alfabeto y el arado.
- Griegos: Con objetivos comerciales. Se establecieron en Rosas y Ampurias. Introdujeron la moneda y la metalurgia.
- Cartagineses: Con objetivos militares (Guerras Púnicas). Fundaron Cartagena e Ibiza.
1.3 La Hispania Romana
La conquista de la península ibérica por los romanos se dio en el siglo III a.C., durante la Segunda Guerra Púnica contra Cartago, conquistando el Levante peninsular. En el siglo II a.C. conquistaron el interior, luchando contra Numancia y los Lusitanos. En el siglo I a.C., con Octavio Augusto, conquistaron la zona cantábrica. Se produjo una asimilación de la cultura romana por parte de los indígenas.
La sociedad era patriarcal, dividida en hombres libres (patricios y plebeyos) y esclavos. Se establecieron cinco provincias: Bética, Cartaginense, Tarraconense, Lusitania y Gallaecia. Los romanos dejaron calzadas y ciudades como Mérida o Segovia, el latín (que dio origen a diversas lenguas), el derecho romano, el cristianismo y numerosas obras de ingeniería y arquitectura, como el acueducto de Segovia o el teatro de Mérida.
La Edad Media en la península ibérica
2.1 Al-Ándalus: Evolución política
En el año 711, con la batalla de Guadalete (Tariq vs. Don Rodrigo), comenzó la conquista musulmana. En 756, tras la revolución abasí, Abderramán I formó un emirato independiente (Al-Ándalus). Realizó reformas fiscales y sofocó revueltas. En 929, Abderramán III proclamó el califato de Córdoba, con poderes religiosos y administrativos (visir, hayib). En 1031 se disolvió el califato y surgieron los reinos de taifas (árabes, bereberes y eslavos). Tras la pérdida de Toledo en 1085, los reinos de taifas fueron unificados por dos imperios norteafricanos: almorávides y almohades. La batalla de las Navas de Tolosa (1212) marcó el inicio del declive musulmán. En 1492, los Reyes Católicos conquistaron el reino nazarí de Granada, marcando el fin de la presencia musulmana en la península.
2.2 Al-Ándalus: Economía, sociedad y cultura
Economía: La agricultura se basaba en la tríada mediterránea (trigo, vid, olivo) y el regadío (norias, acequias), con productos como el arroz o los cítricos. La ganadería se centraba en la ovina y la caballar. La artesanía y el comercio se basaban en el cuero y la cerámica. Se usaban monedas como el dinar y el dirhem.
Sociedad: Se dividía en musulmanes (árabes, bereberes y muladíes), no musulmanes (judíos y mozárabes), mujeres y esclavos. Los judíos tenían leyes propias y sinagogas.
Cultura: Destacan figuras como Ibn Hazm (El collar de la Paloma) y Averroes (médico y filósofo). Se desarrollaron la medicina, el álgebra y los números. Se construyeron mezquitas como la de Córdoba y la Alhambra de Granada. Maimónides, médico judío, sirvió al sultán de El Cairo.
2.3 Los reinos cristianos: Evolución de la Reconquista y organización política
Primera parte
Zona Cantábrica: Don Pelayo fundó el reino de Asturias tras la batalla de Covadonga (722). Alfonso III trasladó la capital a León. Fernando I trasladó la frontera al río Duero. En el siglo X, Fernán González independizó los condados castellanos. Alfonso VI venció en la batalla de Sagrajas (1086). Alfonso VIII venció en la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Fernando III conquistó las taifas andalusíes, dejando solo Granada, que sería conquistada por los Reyes Católicos en 1492.
Pirineos: Surgió el reino de Pamplona con Íñigo Arista, los condados de Aragón con Aznar Galíndez y los condados catalanes, unificados por Wifredo el Velloso e independizados por Borrel II. En el siglo X destacó Sancho III el Mayor de Navarra. En el siglo XI, Pedro I conquistó Huesca. En el siglo XII, Alfonso I conquistó Zaragoza. En el siglo XIII, Jaime I el Conquistador conquistó Valencia y Mallorca. Se firmaron los tratados de Tudillén y Cazola.
Segunda parte
Organización política: En los reinos cristianos, el rey estaba limitado por la nobleza y la Iglesia. Contaba con la ayuda de la curia regia, el mayordomo real, el alférez, el condestable y las audiencias. En las villas había concejos y corregidores. En la Corona de Aragón, el rey era auxiliado por el consejo real, las audiencias y las Cortes (representación de la nobleza, el clero y las ciudades, surgidas entre los siglos XI y XIII; las primeras en León).
2.5 La Baja Edad Media en las Coronas de Castilla y Aragón, y en el Reino de Navarra
El siglo XIV estuvo marcado por una crisis económica, política y social debido a la peste.
Castilla: Desde el siglo XIV reinó la dinastía Trastámara, iniciada por Enrique II. Se consolidó una monarquía autoritaria. Los reyes se apoyaron en instituciones como las Cortes, el consejo real, la hacienda, la chancillería y las audiencias. A nivel municipal, las villas contaban con concejos y corregidores.
Corona de Aragón: Nació en el siglo XII con el matrimonio de Petronila y Ramón Berenguer IV. Se consolidó como una monarquía pactista, con cuatro territorios: Aragón, Valencia, Mallorca y los condados catalanes, cada uno con sus Cortes e instituciones. El rey contaba con el consejo real, la hacienda y las audiencias. Se crearon la justicia mayor y las diputaciones del general. A nivel municipal, había honores y veguerías dirigidas por un alcalde. En Cataluña existía el Consell.
Reino de Navarra: Destacaron las Cortes, el consejo real, la corte mayor y la cámara de comptos. Su incorporación a Castilla en 1512 supuso el establecimiento de un virrey.
La Edad Moderna
3.1 Los Reyes Católicos
El matrimonio de los Reyes Católicos supuso la unión dinástica de Castilla y Aragón tras la Concordia de Segovia (1475), pero no una unión política ni territorial. Para reforzar el poder real, crearon la Inquisición, mejoraron el ejército y la red de funcionarios. En Castilla se creó la Santa Hermandad, las audiencias, las chancillerías, el consejo real y un sistema de consejos. A nivel municipal, se estableció la figura del corregidor. En Aragón se instauró la figura del virrey y un sistema de insaculación para los cargos.
Conquista de Granada:
- Primera fase (1482-1487): Conquista de la zona occidental, plaza a plaza (Ronda, Málaga…). Se aprovecharon las guerras civiles en el reino nazarí.
- Segunda fase (1487-1490): Conquista de la zona oriental, con guerras sistemáticas.
- Tercera fase (1491-1492): Conquista de Granada por los Reyes Católicos a Boabdil, último rey musulmán de Granada.
El reinado de los Reyes Católicos marcó la transición de la Edad Media a la Edad Moderna.
3.2 Exploración, conquista y colonización de América
Exploración: La toma de Constantinopla por los turcos en 1453 impulsó la búsqueda de nuevas rutas comerciales. Los Reyes Católicos firmaron las Capitulaciones de Santa Fe con Colón, cuyo viaje culminó con el descubrimiento de América el 12 de octubre de 1492. En 1494 se firmó el Tratado de Tordesillas, que dividió las tierras entre Portugal y Castilla a 370 leguas al oeste de Cabo Verde.
Conquista: Se realizó mediante un sistema de capitulaciones. Destacaron conquistadores como Hernán Cortés (imperio azteca), Alvarado (imperio maya) y Pizarro (imperio inca). Se establecieron sistemas de explotación (encomienda, repartimiento, mita). Ante los abusos, se crearon las Leyes de Burgos (1512) y las Leyes Nuevas (1542). Se establecieron dos virreinatos: Nueva España y Perú. La conquista fue rápida debido a la superioridad militar española. En 1519-1522 se completó la primera vuelta al mundo (Magallanes, Elcano).
Consecuencias:
- Demográficas: Muertes por guerras y epidemias.
- Económicas: Llegada de metales preciosos y productos como el cacao, el tabaco y la patata, lo que provocó inflación. Se creó la Casa de Contratación de Sevilla (monopolio de la Corona).
- Culturales: Se fundaron universidades y se difundieron la lengua y el cristianismo.
3.3 Los Austrias del siglo XVI
Carlos I
Introducción: Heredó de los Reyes Católicos territorios en la península ibérica, Italia y América. De los Austrias heredó territorios en Europa y la corona imperial.
Política interior: Asumió el trono en 1516. En Castilla se enfrentó a la revuelta de las Comunidades (derrota comunera en Villalar). En Valencia y Mallorca se enfrentó a las Germanías (revuelta social por la peste).
Política exterior: Se centró en la defensa de los territorios familiares y del cristianismo. Venció a Francia en la batalla de Pavía (1525). Se enfrentó a los turcos en el sitio de Viena (1529). Luchó contra los protestantes luteranos en Alemania (victoria en Mühlberg, Paz de Augsburgo en 1555).
Felipe II
Introducción: Heredó los territorios familiares, pero no el título imperial.
Política interior: Sofocó la sublevación de las Alpujarras (Granada). Se produjeron las Alteraciones de Aragón (caso Antonio Pérez). Trasladó la capital a Madrid (1561) y construyó el Escorial.
Política exterior: Venció a Francia en la batalla de San Quintín (1557) y a los turcos en Lepanto (1571). Se enfrentó a la guerra de los Ochenta Años en Flandes, que incluyó el desastre de la Armada Invencible (1588). Fue proclamado rey de Portugal, dando lugar a la Unión Ibérica.
3.4 Los Austrias del siglo XVII
Introducción: Se caracterizó por la figura del válido (primer ministro noble de confianza del rey), debido a la incompetencia de los monarcas.
Felipe III
Válido: Duque de Lerma.
Política interior: Expulsión de los moriscos (1609).
Política exterior: Pax Hispánica. Se firmó la paz de Londres (1604) y la tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas (1609).
Felipe IV
Válido: Conde-Duque de Olivares.
Política interior: Unión de Armas (proyecto de unificación política y económica), que provocó la crisis de 1640 (levantamientos en Cataluña -Corpus de Sangre-, guerra de independencia de Portugal, revueltas en Andalucía y Aragón).
Política exterior: Guerra de los Treinta Años, que finalizó con la Paz de Westfalia (1648). Se reconoció la independencia de las Provincias Unidas y se marcó el fin de la hegemonía de los Austrias en Europa.
Carlos II
Política interior: Marcada por su incapacidad para gobernar, delegando en figuras como su madre, Mariana de Austria, y su hermano, Juan José de Austria.
Política exterior: Marcada por la falta de descendencia. A su muerte, se designó sucesor a Felipe de Anjou (Borbón), lo que provocó la Guerra de Sucesión Española.
3.5 Sociedad, economía y cultura de los siglos XVI y XVII
Sociedad: Estamental, dividida en privilegiados (nobleza y clero) y no privilegiados (pueblo llano). Dentro de la nobleza surgieron los Grandes de España, los hidalgos y la nueva nobleza (venta de títulos y nobleza de toga). En el pueblo llano aumentó la burguesía y aparecieron los pícaros.
Economía:
- Siglo XVI: Expansiva, gracias al metal precioso de América.
- Siglo XVII: En crisis, con caída demográfica (epidemias de peste, hambrunas, expulsión de los moriscos), pérdida de demanda del textil castellano frente al inglés, descenso en la llegada de metales preciosos y crisis de la hacienda real. La monarquía creó la moneda de vellón (inflación) y recurrió a la venta de juros.
Cultura:
- Siglo XVI: Humanismo y Renacimiento. Destacan Antonio de Nebrija (primera gramática castellana), Fernando de Rojas (La Celestina) y la picaresca (Lazarillo de Tormes). En arquitectura destacan el clasicismo (Palacio de Carlos V en la Alhambra), el herreriano (El Escorial) y el plateresco (Universidad de Salamanca). En pintura destaca El Greco (El caballero de la mano en el pecho).
- Siglo XVII: Barroco (Siglo de Oro). Destacan Cervantes (Don Quijote de la Mancha), Góngora, Quevedo y Lope de Vega. En pintura destacan Velázquez (Las Meninas) y Murillo.
3.6 La Guerra de Sucesión, la Paz de Utrecht y los Pactos de Familia
Guerra de Sucesión (1700-1713): A la muerte de Carlos II, se designó rey a Felipe de Borbón (Felipe V), lo que provocó la guerra. Se formó la Gran Alianza (Austria, Reino Unido, Países Bajos y Portugal), que apoyó al archiduque Carlos. En 1711, el archiduque Carlos se convirtió en emperador de Austria, lo que llevó al Tratado de Utrecht (1713). En España, Castilla apoyó a Felipe V (absolutismo), mientras que la Corona de Aragón apoyó al archiduque Carlos (foralismo). Tras las batallas de Brihuega y Villaviciosa, la guerra en España se decidió a favor de Felipe V.
Tratado de Utrecht (1713): Felipe V fue reconocido como rey de España, pero no de Francia. España perdió sus posesiones europeas. Reino Unido se convirtió en la primera potencia marítima (navío de permiso, asiento de negros, Menorca y Gibraltar). Se impuso el equilibrio continental en Europa.
Pactos de Familia: A lo largo del siglo XVIII, se firmaron pactos entre los Borbones españoles y franceses para contrarrestar la superioridad británica. Los dos primeros fueron firmados por Felipe V. El tercero, firmado por Carlos III, permitió recuperar territorios en Uruguay y Menorca.
3.8 Las reformas borbónicas en los virreinatos americanos
Objetivos: Estimular el comercio con América y contrarrestar la rivalidad británica.
Reformas:
- Administrativas: Se crearon dos nuevos virreinatos (Nueva Granada y Río de la Plata), subdivididos en capitanías generales e intendencias.
- Económicas: Liberalización del comercio con América (decreto de libre comercio de 1765, Carlos III). Se rompió el monopolio de la Casa de Contratación (trasladada a Cádiz en el siglo XVIII).
- Militares: Reclutamiento obligatorio de tropas y mejora de la marina para contrarrestar a Gran Bretaña.
Consecuencias: Aumento de la población americana, mejora en la recaudación de impuestos, mayor explotación de recursos y contención temporal de la competencia británica.
3.9 Sociedad, economía y cultura del siglo XVIII
Sociedad: Estamental, sin movilidad social. Privilegiados (nobleza y clero) con altos cargos en el gobierno y el ejército. Pueblo llano (pagaba impuestos), heterogéneo, con una pequeña burguesía que se benefició de las reformas y la liberalización del comercio americano.
Economía: Reformas en el campo (nuevos cultivos -maíz, patata-, nuevas vías de comunicación -Canal de Castilla-, colonización de nuevas tierras, limitación de privilegios -Mesta-) y en la industria manufacturera (Reales Fábricas -Real Fábrica de Cristales de La Granja-, política proteccionista, liberalización del comercio americano). Con Carlos III se creó el Banco de San Carlos y la Lotería Nacional.
Cultura: Ilustración (razón, luces). Destacan Moratín y Jovellanos. Se difundió a través de las Reales Academias (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) y las Sociedades Económicas de Amigos del País. Neoclasicismo: Juan de Villanueva (Museo del Prado) y Francisco de Goya (La carga de los mamelucos). Expedición científica de Malaspina.
La crisis del Antiguo Régimen (1788-1833)
4.1 El reinado de Carlos IV y la Guerra de la Independencia
A principios del siglo XIX, la monarquía de Carlos IV estaba desprestigiada por la crisis del sistema de gobierno (Carlos IV, María Luisa de Parma, Manuel Godoy). Godoy llevó a cabo un proceso desamortizador contra la Iglesia para paliar la crisis financiera. Subordinó la política exterior a Francia (Napoleón), con la derrota en Trafalgar (1805). El Tratado de Fontainebleau (1807) permitió la entrada de tropas francesas a España para ocupar Portugal. Surgió el partido antigodoyista o fernandino (nobles y clérigos favorables al príncipe Fernando), que conspiró contra el monarca (Conjura de El Escorial, 1807).
El Motín de Aranjuez (17-19 de marzo de 1808) provocó la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV en Fernando VII. Napoleón convocó a Carlos IV, Fernando VII y Godoy a Bayona. El 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se alzó contra las tropas francesas, siendo reprimido por Murat (La lucha de los mamelucos y Los fusilamientos del 3 de mayo, de Goya). En Bayona, Napoleón obligó a Carlos IV y Fernando VII a abdicar, cediéndole el trono a su hermano, José I. Se formaron juntas para organizar el gobierno y la defensa. Los franceses intentaron instaurar el liberalismo con el Estatuto de Bayona (1808), que concentraba los poderes en el rey, con órganos consultivos (Senado, Consejo de Estado, Cortes). Incluía una declaración de derechos y reformas liberales (libertad de imprenta, libertad de comercio, habeas corpus). José I intentó gobernar con el apoyo de ilustrados españoles (afrancesados). La victoria española en Bailén (19 de julio de 1808) obligó a José I a abandonar Madrid.
Napoleón envió un ejército a Madrid en 1808, y José I regresó a la capital. El ejército inglés de Wellington desembarcó en la península (1808). La victoria francesa en Ocaña permitió a Napoleón ocupar casi toda España, excepto Cádiz. Entre 1810 y 1812 se alcanzó el máximo control francés. En 1812, la campaña de Rusia obligó a Napoleón a retirar tropas de España. Los anglosajones aprovecharon la debilidad francesa y vencieron en Ciudad Rodrigo y Los Arapiles (1812). La derrota francesa en Vitoria (junio de 1813) provocó la huida de José I. Tras la batalla de San Marcial, Napoleón firmó el Tratado de Valençay (diciembre de 1813) con Fernando VII, finalizando la guerra. El pueblo español se dividió en patriotas (absolutistas y liberales) y afrancesados. La guerra generó un proceso revolucionario con tres centros de acción: guerrilla, juntas y Cortes. La guerrilla canalizó la lucha del pueblo llano. Las juntas organizaron el gobierno y la defensa. La Junta Central convocó las Cortes (revolución jurídica), elegidas por sufragio universal masculino indirecto, representando a la nación.
4.2 Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
Las Cortes se reunieron en Cádiz. Entre los diputados había absolutistas, reformistas (Jovellanos) y liberales. Triunfó la postura liberal. La burguesía no fue la única protagonista de la revolución liberal, con apoyo del clero y la nobleza. Nació la prensa política y la opinión pública (libertad de imprenta, 1810). Surgieron dos partidos: absolutista y liberal. En 1814, las Cortes se trasladaron a Madrid. El primer decreto (1810) estableció la soberanía nacional, la igualdad ante la ley (fin de la sociedad estamental), la igualdad entre españoles y americanos, la libertad de imprenta, la abolición de la tortura y la Inquisición, la desamortización de bienes del clero, la reforma de la Hacienda y la libertad de comercio e industria.
Constitución de 1812 (La Pepa): Soberanía nacional, derechos y libertades individuales, igualdad ante la ley, división de poderes (legislativo -Cortes unicamerales-, ejecutivo -rey y gobierno-, judicial -independiente-), religión católica única, sufragio universal masculino, Milicia Nacional, monarquía moderada (rey con derecho de veto transitorio), libertad económica (supresión de gremios, abolición de señoríos, libertad de industria). La Constitución de 1812 fue la primera de España e influyó en otras europeas, pero no entró en vigor por la restauración absolutista de 1814.
4.3 El reinado de Fernando VII y la cuestión sucesoria
Sexenio Absolutista (1814-1820): Fernando VII desembarcó en Valencia y recibió el Manifiesto de los Persas. El Decreto de Valencia (4 de mayo de 1814) restauró el absolutismo y abolió la legislación de Cádiz. Se inició la represión y el primer exilio liberal. La guerra de independencia en las colonias americanas generó inestabilidad. La quiebra de Hacienda llevó al ministro Garay a intentar una reforma fiscal (contribución única proporcional a los ingresos), que fracasó por la oposición de la nobleza y el clero. Los pronunciamientos militares (1814-1820) culminaron con el de Riego en Las Cabezas de San Juan (1820). Fernando VII juró la Constitución de 1812, iniciando el Trienio Liberal.
Trienio Liberal (1820-1823): Se formó un gobierno liberal (Agustín Argüelles). Se restablecieron las libertades políticas, se suprimió la Inquisición, se celebraron elecciones a Cortes y se creó la Milicia Nacional. La prensa y las sociedades patrióticas (masonería) difundieron las ideas liberales. El liberalismo se dividió en moderado (reformas aceptadas por el rey) y exaltado (Constitución de 1812 y reformas liberales populares). La Ley de Supresión de Órdenes Monacales y Reforma de Regulares, la abolición de los gremios, la desamortización de bienes de la Iglesia y la supresión de vinculaciones y mayorazgos fueron algunas de las reformas. La crisis constante por las conspiraciones, las intrigas del rey, la guerrilla realista, la guerra de independencia en las colonias, las maniobras de la Santa Alianza y la crisis económica llevaron a la intervención francesa (Cien Mil Hijos de San Luis, 1823). Fernando VII restauró el absolutismo y persiguió a los liberales.
Década Ominosa (1823-1833): Represión política (exilio liberal, persecución, cárcel, ejecuciones -Riego, Mariana Pineda, Torrijos-). El aparato represivo incluyó la Superintendencia General de Policía, los voluntarios realistas, los tribunales de justicia y las Juntas de Fe. La pérdida de las colonias agravó la crisis de Hacienda. Luis López Ballestero emprendió una reforma fiscal. Se crearon el consejo de ministros, el código de comercio, el Banco de San Fernando y la Bolsa de Madrid. La Pragmática Sanción (1830) derogó la Ley Sálica, permitiendo reinar a las mujeres. El nacimiento de Isabel II (1830) generó la cuestión sucesoria y el carlismo. En 1832, los sucesos de La Granja llevaron a la derogación temporal de la Pragmática Sanción. Fernando VII falleció en 1833, e Isabel II fue proclamada reina, con María Cristina como regente. Carlos María Isidro inició la Primera Guerra Carlista.
4.4 La independencia de las colonias americanas y el legado español en América
Independencia de América (1810-1824): Se produjo durante el reinado de Fernando VII por motivos económicos, políticos (influencia de EEUU y la Revolución Francesa), e intereses británicos. Los criollos (españoles blancos nacidos en América) lideraron el proceso.
Primera fase (1808-1815): Motivada por la mala política borbónica, el descontento comercial y la Guerra de la Independencia. Se crearon juntas que iniciaron el proceso independentista (independencia de Venezuela en 1810). Finalizó con la vuelta de Fernando VII.
Segunda fase (1816-1824): Simón Bolívar y José de San Martín lideraron el proceso. San Martín logró la independencia de Argentina y Chile (batallas de Chacabuco y Maipú). Bolívar logró la independencia de Perú (batallas de Carabobo y Ayacucho, 1824), finalizando la presencia española en América. En 1821, Agustín de Iturbide declaró la independencia de México. Quedaron bajo dominio español Cuba, Puerto Rico y Filipinas. La independencia provocó pérdidas humanas, crisis económica, rivalidades entre las élites criollas y dependencia económica de Reino Unido y EEUU.
Legado español: La presencia española en América (más de 300 años) dejó un profundo mestizaje. Se introdujeron animales (caballos, ganado porcino), productos vegetales, innovaciones técnicas (metalurgia, armas de fuego), y mejoras sanitarias. El legado cultural incluyó el castellano, la escritura, la imprenta, las universidades (Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú, Universidad de Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo), la evangelización católica (fusión con creencias indígenas), la música y la danza. Se fundaron ciudades como Veracruz, Santiago de Chile y Buenos Aires. También hubo aspectos negativos: imposición de sistemas políticos y sociales, sometimiento de indígenas, explotación de recursos. El legado español en América es un conjunto complejo de influencias que moldeó la región.
La construcción del Estado Liberal (1833-1874)
5.1. Isabel II: las Regencias. Las guerras carlistas. Los grupos políticos, el Estatuto Real de 1834 y la Constitución de 1837.
1.La regencia de María Cristina(1833-1840)
Fernando VII murió en 1833. Tras su muerte se iniciaba una etapa marcada por una guerra civil, la primera guerra carlista y la regencia de María Cristina. En esta se dividió el liberalismo en 2 corrientes: Los liberales moderados: partidarios de amplios poderes para la corona y de un sufragio censitario, un liberalismo conservador. Y los liberales progresistas: partidarios de la labor legislativa de las Cortes de Cádiz y de una profunda reforma social y política que limitase el poder del rey en favor del Parlamento.
Las únicas reformas las llevó a cabo Javier de Burgos. A él se le atribuye la división provincial de 1833. El mismo año los sectores más absolutistas se juntaron en torno a Carlos María Isidro (hermano rey muerto) para tomar el poder. Comenzó así la primera guerra carlista.
En 1834, Maria Cristina llamó a Martinez de la Rosa, quién concibió el Estatuto Real de 1834 (La Gobernadora), una carta otorgada. El Estatuto era una convocatoria de Cortes con dos cámaras: el Estamento de Próceres, o cámara alta, y el Estamento de Procuradores o cámara baja. La soberanía se deposita en las Cortes por el rey. Las Cortes sólo podían legislar a propuestas del monarca. El sufragio se limitó. El gobierno se enfrentaba así a la oposición liberal y a la antiliberal o carlista.
El Conde de Toreno sustituyó a Martínez de la Rosa. Juan Alvarez Mendizábal, era el ministro de Hacienda. Este gobierno lidio con la Revolución de 1835. La regente llamó a Mendizabal, un liberal progresista, para formar gobierno. Desde 1835-1837 se consumó la transición política hacia el sistema liberal. La desamortización de 1836(mendizábal) se convirtió en ley en 1837.
En 1836 se produjo el motín de los sargentos de La Granja, dio lugar a un cambio de gobierno de signo progresista. Los ayuntamientos pasaron a ser elegidos por sufragio universal masculino, se dió la convocatoria de unas Cortes que elaboraron una nueva constitución, aprobada en junio de 1837.
La Constitución de 1837, de carácter progresista.
Se reforzó el poder de la Corona. Soberanía nacional, se atribuyó a las Cortes y al monarca. La Corona también tenía derecho de veto.
Las Cortes pasaron a ser bicamerales, por primera vez en la historia de España,Congreso de los Diputados y Senado.
Las elecciones de octubre de 1837 dieron el triunfo a los moderados, que gobernaron hasta 1840. En estos años los líderes de los partidos fueron: Narváez en el liberalismo moderado, y Espartero, en el progresista. La rivalidad entre ambos se prolongó durante todo el reinado de Isabel II.
El nuevo gabinete presentó la Ley de ayuntamientos, que la regente aprobó con la oposición de los progresistas. Esta situación concluyó con el nombramiento de Espartero como presidente y la renuncia de María Cristina, que marchó a París.
Las guerras carlistas: El programa ideológico del carlismo se resumía en la defensa de la religión, el absolutismo monárquico, el foralismo (de ahí el apoyo de Cataluña, las provincias vascas y Navarra). Sus bases sociales fueron el clero, el campesinado pobre, gran parte de la nobleza y sectores de las clases medias foralistas. La guerra se inició al morir FVII, y se desarrolló en tres fases:
– 1833 Hubo brotes armados en Valencia, Castilla, Navarra y las provincias vascas, con el jefe carlista Zumalacárregui. Pronto se formaron dos zonas de guerra abierta: las provincias vascas y el norte de Cataluña. La muerte de Zumalacárregui en el asedio de Bilbao en 1835 puso fin a esta fase.
– La segunda etapa de la guerra (1835-1837), con su difusión a todo el territorio nacional.
– Destacaron las expediciones carlistas del general Cabrera (Expedición Real 1837) De 1837 a 1839 tuvo lugar la tercera fase, que acabó con el triunfo de las tropas gubernamentales.
El carlismo se dividió entre los más conservadores (apostólicos) y los menos radicales, partidarios de negociar. Triunfó esta última postura, lo que permitió la firma del Convenio de Vergara(1839) entre el general isabelino Espartero y el carlista Maroto. El sector apostolico y el propio don Carlos maria rechazaron el acuerdo, y la guerra se prolongó en Cataluña y Aragón hasta la derrota definitiva en Morella (1840) de las tropas del general Cabrera.
La segunda guerra carlista (1846-1849): Después de la primera guerra carlista se inicia la década moderada, abdicando Carlos María en su hijo Carlos Luis de Borbón. Se intentó casar con Isabel II, pero la falta de apoyo de Narváez, Francia e Isabel, y la falta de unidad de los carlistas, sumado a que Carlos se encuentra en Londres, llevó a la derrota de la guerra civil.
La tercera guerra carlista(1872-1876): Los carlistas se presentan a las elecciones con su representante Cándido, además de aprovechar la crisis tras la revolución de “La Gloriosa”, consiguiendo el exilio de Isabel II. Se proclamó rey a Amadeo de Saboya, y posteriormente se proclamó la 1a república, y más tarde se nombra rey a Alfonso XII. Durante este contexto se desarrolla la tercera guerra carlista, con el candidato Carlos Duque de Madrid, y aquí son derrotados los carlistas definitivamente.
La regencia de Espartero: Tras la renuncia de María Cristina, Espartero fue nombrado regente. Este general era el líder de la corriente progresista dentro del liberalismo. Fue autoritario. Espartero exigió ser regente único y con el apoyo de ayacuchos impulsó la venta de bienes del clero secular y apostó por el librecambismo. En 1842 se produjeron los sucesos de Barcelona. El textil catalán se vio amenazado por la política librecambista, que permitía la entrada de tejidos británicos. En ese contexto de malestar social derivó en tumultos callejeros. El propio Espartero se ocupó de la represión del motín y ordenó el bombardeo de Barcelona. El incidente redujo los apoyos al regente. Progresistas y moderados con el apoyo del general Narváez, se enfrentaron al ejército esparterista en Torrejón de Ardoz. Espartero renunció a la regencia. Obligó a adelantar la mayoría de edad de la reina Isabel, de 13 años.
5.2. Isabel II: el reinado efectivo. Los grupos políticos y las constituciones.
Sistema de partidos en el reinado de Isabel II Los partidos políticos del S XIX eran agrupaciones de personas influyentes y poderosas. Los cinco grandes partidos del reinado de Isabel II fueron el Partido Demócrata: soberanía popular representada por las Cortes, sufragio universal masculino, limitación de los poderes del rey al mínimo, apoyo de las clases medias y bajas. El Partido progresista: soberanía nacional representada por las Cortes, el rey ejercía el poder ejecutivo, sufragio censitario, Milicia nacional y librecambismo. La Unión liberal: término medio entre moderados y progresistas, soberanía entre el rey y las Cortes. Partido moderado: soberanía entre las cortes y el rey, con más atribuciones de la Corona, estado y administración centralizados, representaban las clases más ricas. Partido Carlista: retorno al A.R, absolutismo monárquico, privilegios forales y apoyo de la nobleza.
MAYORÍA DE EDAD DE ISABEL II →En 1844 Narváez nombró presidente de gobierno a González Bravo, presidente moderado que creó la Guardia Civil. Más tarde el propio Narváez tomó las riendas del poder.
GOBIERNOS DEL GENERAL NARVÁEZ Y SUS CONFLICTOS→Se conoce como Década Moderada (1844-1854) la etapa de predominio de este partido. Como presidente, Narváez modeló un Estado centralizado y uniforme. Se implementó una nueva Constitución en 1845, de corte moderado basada en el liberalismo más conservador, que estableció la soberanía compartida, unidad católica de España, el sufragio censitario, la supresión de la Milicia Nacional…. El Senado pasó a ser completamente por designación real. Además, se suspendió la venta de bienes desamortizados y se llevaron a cabo Las leyes de administración local y provincial (1845), permitiendo a la Corona designar alcaldes en grandes ciudades. Además se efectuó una reforma tributaria por el ministro Mon-Santillán. Estos cambios coincidieron con el fin de la segunda guerra carlista (1846-49) iniciada en Cataluña (guerra dels matiners) y originada por la oposición al posible matrimonio entre Isabel II y Don Carlos Luis de Borbón hijo de Carlos María Isidro.
BRAVO MURILLO Y EL MODERANTISMO TECNOCRÁTICO →Durante el gobierno de Bravo Murillo, se firmó el Concordato de 1851 con la Santa Sede, que restableció las relaciones entre ambos Estados: se reconocía la religión católica como “única de la nación española”, se aceptó la inspección de la Iglesia sobre el sistema educativo y se reconoció el derecho de la Iglesia a adquirir y poseer bienes. El Estado mantenía a la Iglesia con cargo a los presupuestos. El Bienio Progresista (1854-56) fue un periodo marcado por la Revolución de 1854 liderada por los generales Dulce y O’Donnell en Vicálvaro, conocida como la “Vicalvarada”. Tras una batalla, los sublevados se retiraron a Manzanares, donde el general progresista Serrano propuso un giro civil. Cánovas del Castillo redactó el Manifiesto de Manzanares, pidiendo una “regeneración liberal”, nueva Milicia Nacional y Cortes Constituyentes, siguiendo el programa del Partido Progresista. En Madrid, se formó una Junta de Salvación presidida por Evaristo San Miguel. Esta etapa estuvo dirigida por dos caudillos militares: Espartero y O’Donnell. La ley Madoz del 1 de mayo de 1855 fue un proceso desamortizador que afectó a bienes de la Iglesia y municipales, generando tensiones con la Santa Sede y dejando sin tierra a muchos campesinos.
Las Cortes Constituyentes de 1854 elaboraron la Constitución de 1856 conocida como non nata de carácter progresista con soberanía popular, Milicia Nacional, Parlamento bicameral, libertad de imprenta…. pero no entró en vigor. La intervención de O’Donnell, motivada por malestar social debido a impuestos de consumo y quintas, rodeó con tropas el Congreso y disolvió el Parlamento, marcando el fin del Bienio Progresista y el inicio de la era de la Unión Liberal de O’Donnell. En el “gobierno largo” de O’Donnell hubo una estabilidad de cuatro años y medio. Adoptó un distanciamiento de ambos extremos políticos. La política exterior se basó en las intervenciones militares en África, México…
LA VUELTA DE NARVÁEZ. En marzo de 1863, tras una crisis en el “gobierno largo”, Isabel II recurrió a Narváez, dando inicio a un año y medio de gobiernos inestables. La crisis económica de 1866 aceleró la descomposición del régimen. Desde 1865, el sistema enfrentaba problemas como el desprestigio de la reina porque su actitud política estaba influida por su vida privada y amorosa la cual publicó Castelar en un periódico y llevó a la noche de San Daniel y a un pronunciamiento militar en el cuartel de San Gil de Madrid (66 fusilados). En agosto se firmó el Pacto de Ostende en Bélgica, entre el Partido Progresista, Demócrata y tras la muerte de O’Donnell la Unión Liberal para derrocar a Isabel II del trono. La crisis económica de 1866 afectó a todos los sectores productivos y finanzas, especialmente en la rentabilidad de las líneas ferroviarias construidas desde la ley de 1855. La crisis bancaria generó una burbuja especulativa en la construcción ferroviaria, simbolizando una crisis financiera e industrial, agravada por la crisis de subsistencia. En 1868, el pronunciamiento en Cádiz liderado por el almirante Juan Bautista Topete dará lugar a la Revolución de septiembre de 1868, conocida como “la Gloriosa”. Como resultado de estos eventos, Isabel II se vio obligada a exiliarse, poniendo fin a su reinado.
5.3. El Sexenio Revolucionario: la Constitución de 1869. Gobierno provisional, reinado de Amadeo de Saboya y Primera República.
Introducción, hubo una crisis tras el pronunciamiento de San Gil y la noche de San Daniel al que se le denominó pacto de Ostende. Durante los años 1868-69 se hizo la gloriosa revolución en Alcolea dirigida por Topete, Prim y Serrano.
Hubo un gobierno provisional, al mando de Prim y Serrano, más tarde, se hicieron unas elecciones en las que hubo un sufragio universal masculino, después, se hizo la constitución en el 1869 con influencia americana y belga y cuyas características fueron las siguientes:
Derecho universal
Liberalismo religioso
Sufragio universal masculino
Soberanía nacional de base popular
Proclama división de poderes
Sistema bicameral (Senado, sufragio indirecto y el Congreso de los Diputados, sufragio directo)
Rey sujeto a la soberanía nacional que emanan de poderes del estado
En consecuencia, la constitución habla de una España con una monarquía democrática pero España no tiene rey, por lo que Serrano asumirá la regencia y a partir de este momento el objetivo era buscar un rey para España. Ese rey será Amadeo I de Saboya pero su principal defensor Prim fue asesinado meses antes. En el 71 inicia su reinado hasta el 73 en el cual hubo muchos problemas:
El comienzo de l guerra colonial en cubo en el 1968
La oposición del Carlismo, ya que Carlos Duque de Madrid se postuló pero no fue elegido (1872)
Acoso de republicanos y movimiento obrero
Oposición de los militares, nobleza y clero
En febrero de 1873 Amadeo renuncia al trono español y se inicia la primera república en España. Se hizo la I república en España que tras 11 meses tuvo 4 presidentes. El principal problema de la república será la lucha entre federales y unitarios.Durante el gobierno de Pi I Margall sus problemas serán la 3era guerra carlista, la guerra de Cuba y un movimiento cantonal. Surge por dos motivos: Ante la posible derechización de la república y para acelerar el federalismo, y quería una democracia directa, la autonomía de los municipios como el reparto de la tierra o la supresión de consumo…
El movimiento cantonal se creó en 1873 y poco a poco se contagió por el levante y sur peninsular. Pi I Margall se niega a reprimir estos movimientos cantonales y en consecuencia dimite y es sustituido por Nicolás Salmerón. Bajo el gobierno de Pi I Margall se inicia el proyecto de una nueva constitución, La Non Nata 1873 por Salmerón.
Algunas características de la constitución fueron:
Define la constitución española como una españa de 17 estados federados
Regulaba los derechos y libertades de los españoles
Declaraba la república federal como forma de gobierno
Delimita los poderes del estado federal y los estados que la componían.
En el otoño del 73 Salmerón dimitió al negarse a firmar dos sentencias de muerte de cantonalistas y fue sustituido por Emilio Castelar, partidario de una república centralista y que movilizó al ejército para acabar con el cantonalismo, el carlismo y la guerra de Cuba. Ante la amenaza de la vuelta al poder de los republicanos federales en 1874 el general Pavía da un pronunciamiento y acaba con la primera república.
Este periodo se conoce como Republica Unitaria o disctadura General de Serrano (se trataba de una dictadura encubierta). Ante la provisionalidad del gobierno, políticos y militares querían la vuelta de los borbones con la vuelta de Alfonso XII, el ideólogo del proyecto es Antonio Canovas del Castillo tras el pronunciamiento de Arsenio Martinez Campos en Sagunto 1874.