Historia de España: Desde los Pueblos Prerromanos hasta el Reinado de Fernando VII

Pueblos Prerromanos

Tartesos: Situados en Andalucía occidental, destacan por el comercio de metales. Cultura mítica que ya está presente en la Biblia. Su último rey fue el mítico Argantonio. El yacimiento más famoso es el de Carambolo.

Iberos: Pueblos diferentes que comparten una cultura y lengua común. Se sitúan en el litoral mediterráneo, tienen una sociedad jerarquizada y aristocrática. Destaca el trabajo artístico.

Celtas: Situados en la meseta norte peninsular, eran pueblos dedicados a la agricultura y metalurgia. Vivían en castros debido a que eran pueblos guerreros.

Pueblos Colonizadores

Fenicios: Se asentaron en Andalucía y comerciaron con metales. Nos enseñaron el uso del hierro, la salazón, el torno y la escritura alfabética.

Griegos: Situados en la costa catalana y levantina, nos aportaron la lengua, el olivo y la vid.

Cartagineses: En el siglo III a. C. fundaron Cartago Nova, comerciaron con metales y atrajeron a los romanos con las guerras púnicas.

Reino Visigodo: Origen, Organización Política y los Concilios

Con la desintegración del Imperio Romano, suevos, vándalos y alanos invaden Hispania, provocando un pacto entre visigodos y romanos para que los primeros pacificaran la península. Los visigodos formaron un reino con capital en Toledo y lo consiguieron gracias a diversas unificaciones como la territorial, la religiosa y la legislativa, que sirvió para fusionar a la población visigoda e hispanorromana bajo unas mismas leyes. La economía visigoda era agraria y ruralizada, donde el comercio no tuvo apenas importancia y con poca presencia de artesanía, excepto en el trabajo del metal y la orfebrería.

La monarquía visigoda era electiva, es decir, los nobles elegían a su rey, y se basaba en dos instituciones: la asamblea de hombres libres y el Officium Palatinum.

Al-Ándalus: Reinos Taifas y Reino Nazarí

Al morir Almanzor, su hijo intentó mantener la dictadura, pero sin suerte, por lo que Al-Ándalus, tras una reunión en Córdoba del Consejo de notables, se dividió en pequeños reinos independientes llamados taifas. Éstas taifas eran incapaces de mantener su seguridad militar, por lo que decidieron pagar parias a los cristianos para que estos no les atacaran. Con ese dinero, los reinos cristianos se fortalecían y militarizaban. Así, en 1085, Alfonso VI ocupa pacíficamente Toledo, y los musulmanes deciden buscar ayuda en los pueblos norteafricanos. Primero, los almorávides derrotaron a Alfonso VI en Sagrajas, y luego los almohades, que derrotaron a los cristianos en Alarcos. En 1212, los cristianos vencen en las Navas de Tolosa y se pone fin al dominio almohade. Con la toma de Sevilla en 1248 por Fernando III, la presencia musulmana queda reducida al reino nazarí de Granada. Granada fue un Estado rico basado en la agricultura, la artesanía y el comercio con Castilla, de la que era vasalla. El 1 de enero de 1492, se rindió el reino a los Reyes Católicos.

Guerra de Independencia Española

Primera Fase

La Guerra de Independencia tiene tres fases, y la primera de ellas se inicia con el levantamiento español contra los franceses por las abdicaciones de Bayona, por las cuales Napoleón consigue la corona de España y se la cede a su hermano José I, quien dicta el Estatuto de Bayona, convirtiéndose en el primer intento democratizador y liberal en España. En esta fase encontramos el inicio del conflicto, duramente reprimido por Murat, y la batalla de Bailén, donde un ejército dirigido por el General Castaños venció al general francés Dupont, suponiendo la primera derrota napoleónica. José I huyó a Vitoria y desde allí pidió ayuda a su hermano Napoleón, dando lugar a la segunda fase.

Segunda Fase

En la segunda fase se produjo una entrada masiva de soldados franceses y, por tanto, una etapa de predominio napoleónico. Este dominio no se consolidó por completo debido fundamentalmente a la aparición de la guerra de guerrillas y a la ayuda inglesa al bando español.

Tercera Fase

La última etapa de la guerra es de dominio español, ya que Napoleón empezó a sacar tropas de la península para poder hacer frente a la contienda rusa y perdió el dominio de España. Tras las batallas de Arapiles, Vitoria y San Marcial, los franceses se vieron obligados a firmar el Tratado de Valençay, por el cual se devolvió la corona a Fernando VII y se desocupaba España de tropas francesas. La guerra trajo consecuencias a nivel poblacional, puesto que hubo un descenso demográfico.

Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

Durante la Guerra de Independencia se produce un proceso juntista por el cual los representantes del pueblo asumieron la soberanía nacional en ausencia de Fernando VII. Inicio de la obra legislativa moderna española y de una revolución liberal burguesa.

Leyes y Decretos

  • Fernando VII como rey de España
  • División de poderes y soberanía nacional
  • Creación de una asamblea constituyente

Debido a que los franceses empezaron a controlar las zonas de Andalucía, la junta central dio el poder al Consejo de Regencia, que dirigió la guerra y convocó cortes constituyentes compuestas por liberales, ilustrados, absolutistas y gente del clero, que llegaron a aprobar nuevas medidas:

Medidas Políticas

Abolición del Antiguo Régimen.

Medidas Económicas

Supresión de los gremios, leyes desamortizadoras, limitación de los mayorazgos, libertad económica y de la propiedad privada.

Reinado de Fernando VII: Liberalismo frente a Absolutismo e Independencia de las Colonias Americanas

En diciembre de 1813, Napoleón firma el Tratado de Valençay que devolvió la corona a Fernando VII con la condición de que permitiera a los afrancesados y a todos aquellos liberales que quisieran salir del país y vender sus posesiones sin miedo a las represalias. Las Cortes de Cádiz planean un itinerario directo de Fernando VII a Madrid para jurar la Constitución de 1812, pero no estaba eso en los planes de Fernando VII, que inicia una vuelta por España con la intención de ver los ánimos y apoyos que tenía el rey. En abril de 1814 recibe el Manifiesto de los Persas, donde 69 diputados absolutistas pedían al rey volver al absolutismo y dejar sin valor la labor de las Cortes, cosa que hizo en mayo con el Decreto de Valencia, que restauraba el Antiguo Régimen y sus instituciones, e iniciaba un periodo en el cual el rey represalió a los liberales que traicionaron al absolutismo.

La supresión del mayorazgo y de la Inquisición creó la base legal para la desamortización de bienes, pero que chocaron constantemente con la oposición de los realistas/absolutistas, como la sublevación de la Guardia Real de 1822 o la creación de la Regencia de Urgel para defender los derechos absolutistas del rey, y que fue solucionada por el ejército.

Estos movimientos no triunfaron. Fernando VII pidió ayuda a la Santa Alianza, que envió a los Cien Mil Hijos de San Luis y liberó a Fernando VII de su supuesto secuestro.

La Década Ominosa tuvo varios problemas:

  • La oposición de los liberales.
  • Su delicada salud.
  • La división de los absolutistas en reformistas.
  • El problema sucesorio.

Aparte de todas estas cuestiones internas, Fernando VII tuvo que hacer frente a las guerras coloniales de emancipación americana, causadas fundamentalmente por la Guerra de Independencia contra los franceses, que les dio cierta autonomía.