Rembrandt: La Compañía Militar del Capitán Frans Banning Cocq y el Teniente Willen van Ruytenburg

Contexto Histórico y Creación de la Obra

Esta obra, considerada la cumbre del pintor holandés Rembrandt y la más célebre de la escuela holandesa, es mucho más que un simple retrato grupal. El nombre por el que se conoce popularmente, La ronda de noche, data del siglo XIX y es, en realidad, un error de interpretación. La escena se desarrolla a plena luz del día, pero el barniz oxidado y la suciedad acumulada hicieron que pareciera una escena nocturna. Tras su restauración en 1947, se confirmó que es una escena diurna, aunque el título popular persistió. Su verdadero título es: La compañía militar del capitán Frans Banning Cocq y el teniente Willen van Ruytenburg.

El encargo provino de la Milicia Cívica de Ámsterdam, para decorar su sede principal. En 1715, el lienzo fue trasladado al Ayuntamiento de Ámsterdam y, lamentablemente, recortado para adaptarlo al espacio. Finalmente, en 1817, la obra se trasladó definitivamente a su ubicación actual en Ámsterdam.

Ruptura con la Tradición

Se trata de un retrato colectivo de la compañía de la guardia cívica de Ámsterdam, liderada por el capitán Frans Banning Cocq, quien aparece en el centro junto a su lugarteniente, Van Ruytenburgh. Aunque el tema del retrato grupal era común en la pintura holandesa, Rembrandt rompió con el estilo tradicional. Creó un lienzo heroico y grandioso, más cercano a la tradición pictórica europea, católica y mediterránea, que a la escuela holandesa de la época.

Descripción de la Escena

Rembrandt representa a la guardia cívica saliendo de un palacio con columnas, al pie de una escalinata. Los miembros de la compañía están en los preparativos finales, ajustando armas y pertrechos, listos para recibir órdenes. La atmósfera está cargada de tensión. Aunque la acción es, en teoría, festiva, Rembrandt la impregna de un hálito poético y una dimensión dramática inusual. Los personajes no están aislados, sino que interactúan y se subordinan a la acción conjunta. Sus vestimentas son variadas y exóticas, y sus rasgos, en muchos casos, son difíciles de reconocer. Todos se dirigen hacia los jefes, que destacan en primer plano.

Análisis Artístico

Composición

La composición es compleja y, a primera vista, desordenada. Rembrandt prioriza la acción sobre la fidelidad de los retratos individuales. Presenta al grupo de forma espontánea, capturando un instante, como en una fotografía. Hay gran dinamismo, con personajes en diversas actitudes y posturas. El centro de la composición lo ocupan el capitán y el teniente, y el resto se organiza en grupos triangulares, con un movimiento curvo. Algunas figuras son muy visibles, mientras que otras se pierden en la penumbra. Los personajes se distribuyen en cuatro planos de profundidad, y predominan las líneas diagonales y en zigzag para añadir dinamismo.

Uso Magistral de la Luz

El uso de la luz es uno de los aspectos más destacados de la obra. Rembrandt envuelve la escena en una penumbra, de la que emergen personajes fuertemente iluminados, independientemente de cualquier fuente de luz lógica. La luz se utiliza para articular y equilibrar la composición, y para dotarla de un lirismo que cautiva al espectador.

Riqueza Cromática

El color juega un papel fundamental. Sobre un fondo gris verdoso o pardusco, se aprecian azules claros, verdes oliva, castaños dorados, negros y rojos. Destaca el amarillo brillante del traje del teniente, con un fajín rojo anaranjado, en contraste con el negro del traje del capitán. Predominan los tonos cálidos y dorados. La pintura se aplica con pinceladas anchas y espontáneas en algunas zonas, y con trazos finos y precisos en otras.

Simbolismo y Alegoría

El Barroco fue una época de alegorías y emblemas, y esta obra no es una excepción. La figura femenina destacada, iluminada y fuera de la penumbra, es particularmente interesante. Aunque parece una niña por su tamaño y vestimenta, podría tratarse de una de las vivanderas que acompañaban al ejército. Sin embargo, los elementos que porta sugieren una alusión al escudo de los *Clovenieres* (la guardia cívica):

  • La gallina que cuelga de su cinturón (en el escudo aparecen un mosquete y unas garras en cruz; “clover” en holandés significa arma y garra).
  • El saquito para la pólvora.
  • Los colores del traje, que coinciden con los del escudo de la milicia.

Otra posibilidad es que se trate de una portaestandarte, en cuyo caso sí sería una niña, ya que era común que los niños desempeñaran este papel en los desfiles de las milicias.

Legado y Conclusión

La ronda de noche no fue bien recibida por los contemporáneos de Rembrandt, ya que rompía con las convenciones de la época. Marcó el inicio del declive de su carrera, pero su obra ha trascendido el tiempo y lo ha situado en un lugar de honor en la historia universal de la pintura.