Nietzsche y la Afirmación de la Vida
Nietzsche y Heráclito: La Inocencia del Devenir
Heráclito creía que el mundo experimenta un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa. Dentro del cambio incesante de las cosas, Heráclito postula que existe una unidad o principio eterno encarnado por el fuego. Pero esta llama crepitante es una metáfora que se refiere al movimiento y cambio constante en el que se encuentra sumido el ser humano y el mundo, haciendo de este su *arjé*.
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