La sublevación militar y el estallido de la guerra
Desencadenado el golpe, la imprudente tranquilidad del gobierno de Casares Quiroga se vería compensada por el desvanecimiento de la confianza mantenida por los golpistas en un triunfo rápido. Si bien consiguieron imponerse en buena parte de la España rural, fracasaron en casi todas las grandes ciudades. En el Norte, Mola, con la ayuda de los voluntarios carlistas, había controlado toda la zona del Ebro y consolidado el control de Zaragoza.